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19.09.2016

La reunión de alto nivel de ONU sobre refugiados y migrantes necesita un baño de realidad

Los Estados miembros de la ONU no precisan "mejorar su respuesta", necesitan un cambio radical de su enfoque y sus políticas.

Refugiados somalíes en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia) ©Brendan Bannon
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Hoy líderes de todo el mundo se reunieron para aprobar la Declaración de Nueva York, bajo la que se comprometen a trabajar juntos: “con un enfoque más coordinado y humano para hacer frente a los grandes movimientos de refugiados y migrantes”. 

Mientras los líderes se sientan para anunciar sus promesas en la ONU, 75.000 refugiados sirios están atrapados en la frontera de Jordania con Siria a pocos kilómetros del frente de guerra, 350.000 refugiados somalíes están en riesgo de ser enviados de vuelta a una zona de guerra en Dadaab (Kenia) y decenas de miles de personas están sufriendo un infierno en Libia mientras esperan su oportunidad para cruzar un Mediterráneo en el que han muerto 3.200 hombres, mujeres y niños en lo que llevamos de año. En otras partes del mundo, solicitantes de asilo centroamericanos en México reciben un trato terrible bajo el Programa Frontera Sur, creado por Estados Unidos, los rohingyas ven como se les niegan sus derechos y son explotados en el sudeste asiático y 2.6 millones de personas se ven obligadas a huir de sus casas a causa de Boko Haram en el lago Chad.

La cumbre de Nueva York es descrita por sus organizadores como una "oportunidad histórica de la que surja un modelo para mejorar la respuesta internacional". Por desgracia, estas nobles aspiraciones van en contra de las acciones de muchos Estados que se espera ratifiquen la Declaración.

De cara a la Cumbre, Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un repaso de la situación actual en ocho de las más graves emergencias que afectan a refugiados y migrantes. Trata así de mostrar la realidad desde el punto de vista de los proyectos donde MSF asiste a algunos de los 65 millones de desplazados forzosos y de los 244 millones de migrantes en todo el mundo. MSF busca mostrar las diferencias entre los compromisos adquiridos y la gravedad de las situaciones de las que sus equipos son testigos en el terreno.  La descripción de estas ocho emergencias que viven refugiados y migrantes tiene como objetivo confrontar las declaraciones con los hechos. Además, subraya el sufrimiento adicional que las restrictivas e ineficientes políticas de fronteras y de asilo producen sobre las personas que buscan seguridad y un futuro mejor. 

En un momento en que el volumen de personas desplazadas por las guerras, las violaciones de los derechos humanos y los desastres naturales se ha disparado y los registros mundiales de desplazamiento rompen récords, las políticas migratorias restrictivas se extienden por el mundo como reguero de pólvora. 

A pesar de las declaraciones que los líderes mundiales adopten en la ONU hoy; la devolución y el rechazo, la violencia por parte de las autoridades de los estados en las fronteras y los escuálidos campamentos se han convertido en la regla más que en la excepción de la respuesta internacional a la migración y al desplazamiento forzoso.

Para que los compromisos de la ONU adquieran sentido y se traduzcan en resultados concretos, los Estados tendrán que empezar por poner fin a las políticas de fronteras que limitan el derecho a solicitar asilo y que derivan en violaciones de los derechos humanos. Si los dirigentes de los Estados miembros de la ONU realmente quieren hacer frente a la crisis mundial de desplazamiento no precisan mejorar su respuesta, necesitan un cambio radical de su enfoque y sus políticas.

Si te interesa que nuestra voz se escuche, sumate a la conversación en twitter:  #UN4RefugeesMigrants

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