Diabetes: síntomas y tratamiento

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no genera suficiente insulina, la hormona que regula el azúcar en sangre. En el mundo, solo la mitad de las personas que necesitan insulina acceden a ella.

La diabetes afecta a 537 millones de personas en todo el mundo. No es una enfermedad exclusiva de los países de ingresos altos: los casos están aumentando en los países de renta baja y media, con un incremento previsto del 134% en África para 2045.

Sólo la mitad de las personas que necesitan insulina en el mundo tienen acceso a ella.

Mientras que las lapiceras de insulina son la norma en los países desarrollados, su elevado precio hace que casi nunca estén al alcance de la población de los países de menores ingresos, y rara vez los utilizan las organizaciones humanitarias, siendo nuestra organización una de las pocas que las adquiere en la actualidad.

Lapiceras de insulina para niños y niñas con diabetes.
Imagen de archivo de 2023: Las lapiceras de insulina hacen más fácil la vida de los niños y niñas diabéticos ©Carmen Yahchouchi/MSF.

¿Qué es la diabetes?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una enfermedad crónica que se presenta cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.

¿Qué es y para qué sirve la insulina?

La insulina es una hormona que regula la concentración de glucosa en la sangre, es decir, la glucemia.

La poca producción de insulina por parte del páncreas es la causa principal de la diabetes.

El papel de la insulina es transportar la glucosa del torrente sanguíneo hasta el músculo, la grasa y otras células, donde puede almacenarse o utilizarse como fuente de energía.

Las personas con diabetes presentan niveles altos de azúcar en sangre debido a que su cuerpo no puede movilizar dicho azúcar (glucosa).

Diabetes de tipo 1 y diabetes de tipo 2: definición y diferencias

Lapiceras de insulina para niños y niñas con diabetes.
Imagen de archivo de 2023: Sidra es una niña de 12 años afectada de diabetes tipo I. Ingresó en nuestra clínica del campo de Shatila, en el Líbano, hace casi un año, donde le suministramos lapiceras de insulina ©Jinane Saad/MSF.
  • La diabetes de tipo 1 (denominada anteriormente diabetes insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia) se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de ésta: las personas con diabetes de tipo 1 necesitan insulina para vivir.

  • La diabetes de tipo 2 afecta a la forma en que el cuerpo usa la glucosa para obtener energía, impidiendo que use la insulina adecuadamente, lo que aumenta las concentraciones de azúcar en la sangre si no se trata. Más del 95% de las personas con diabetes tienen el tipo 2.

Este tipo de diabetes se puede prevenir la mayoría de las veces y generalmente surge a partir de diversos factores como la herencia genética, el sobrepeso o la insuficiencia de ejercicio físico.

Sus síntomas suelen ser leves y tardar varios años en notarse. Por lo tanto, es posible que se diagnostique años después de manifestarse los primeros signos, cuando hayan aparecido complicaciones.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes?

Los síntomas de la diabetes pueden comenzar repentinamente y son:

  • Sensación de mucha sed.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual.
  • Visión borrosa.
  • Cansancio.
  • Pérdida de peso sin querer.

Con el tiempo, la diabetes puede dañar los vasos sanguíneos del corazón, los ojos, los riñones y los nervios.

A la vez, las personas con diabetes corren más riesgo de sufrir problemas de salud, como infartos de miocardio, derrames cerebrales, ceguera, insuficiencia renal y amputación de miembros inferiores.

Tal como afirma la OMS, muchas personas con diabetes presentan problemas en los pies debido al daño causado a los nervios y al flujo sanguíneo insuficiente.

Prevención

Glucómetro.
Imagen de archivo de 2019: Glucómetro, aparato utilizado para medir los niveles de glucosa de los pacientes diabéticos ©Jinane Saad/MSF.

La mejor manera de prevenir o retrasar eficazmente la aparición de la diabetes de tipo 2 es cambiar de hábitos. Por ello, la OMS recomienda:

  • Alcanzar y mantener un peso corporal saludable;
  • Mantenerse físicamente activo.
  • Seguir un régimen alimentario saludable, sin azúcar ni grasas saturadas;
  • No fumar tabaco.

Tratamiento

El tratamiento de la diabetes implica dieta y actividad física junto con la disminución de la glucosa en sangre y los niveles de otros factores de riesgo conocidos que dañan los vasos sanguíneos. Además, el control de la glucosa en sangre es fundamental para conocer el estado de cada paciente.

Las personas con diabetes de tipo 2 necesitan tomar medicamentos para ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre tales como metformina, sulfonilureas o inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2.

Por su parte, las personas con diabetes de tipo 1 requieren de insulina para vivir y deben administrarse diariamente de la misma. Por ello, deben llevar consigo su jeringa, pluma, lapicera o bomba de insulina.

Estos distintos métodos deben ser autorizados previamente por un médico, quien decide cuál de ellos es el más apropiado para cada paciente.

Sin embargo, pese a que cuesta poco producir los tratamientos, los mismos podrían ser mucho mas accesibles en numerosas regiones del mundo.

Lapiceras de insulina: practicidad y seguridad

Lapiceras de insulina para pacientes de diabetes tipo 1.
Imagen de archivo de 2019: Lapiceras de insulina, suministradas por nuestra organización a pacientes de diabetes tipo I menores de 15 años ©Jinane Saad/MSF.

En vísperas del Simposio sobre Diabetes en Crisis Humanitarias, elaboramos un informe junto a T1 International donde les pedimos a las empresas farmacéuticas que bajen los precios de las lapiceras de insulina y de los nuevos medicamentos para la diabetes, para que todo el mundo, en todas partes, pueda acceder a una atención óptima.

Dado que Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi son las compañías que dominan el mercado de la diabetes y, por tanto, pueden fijar precios tan altos como quieran, urge que los gobiernos y los responsables políticos tomen medidas para reducir los precios y hacer frente a la falta de competencia en el mercado de estos tratamientos esenciales.

El informe también concluye que los diabéticos prefieren inyectarse la insulina con una lapicera o a hacerlo con viales y jeringas, y destaca que las lapiceras son más prácticas y seguras de usar para los diabéticos, especialmente en contextos frágiles y humanitarios.

La encuesta realizada por nuestra organización y T1International a más de 400 personas que se administran insulina en 38 países reveló que el 82% de quienes habían utilizado tanto las lapiceras como la jeringa y la aguja más tradicionales para administrarse insulina, preferían utilizar las lapiceras.

Éstas son más fáciles y seguras de usar y de administrar la dosis correcta, menos dolorosas y menos estigmatizantes cuando se utilizan en público, factores todos ellos que mejoran la calidad de vida y aumentan la adherencia al tratamiento.

Creemos firmemente que todas las personas con diabetes deben tener un acceso asequible a la insulina y al dispositivo de administración que mejor se adapte a su organismo.

Elizabeth Pfiester, fundadora y directora ejecutiva de T1 International.

Además, nuestra experiencia en la atención a personas en contextos humanitarios donde existe un alto riesgo de verse afectados por conflictos, desastres naturales y/o desplazamientos, ha demostrado que los bolígrafos son mucho más sencillos de usar y transportar cuando se está en movimiento.

La OMS reconoció el valor crítico de las lapiceras de insulina y de los análogos de insulina de acción prolongada, incluyéndolos recientemente en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS, que utilizan los países para priorizar sus propias listas de medicamentos esenciales y sus planes de adquisición.

Sobreprecio e inaccesibilidad en el tratamiento diabético

Según nuestra investigación de sobre el coste de producción, las lapiceras de insulina análogas, que son un estándar de atención en los países de renta alta, podrían venderse con beneficios por tan sólo 111 dólares anuales por paciente, lo que incluye la insulina y el dispositivo necesario para inyectarla.

Esto supone un 30% menos que la insulina humana en vial con jeringuillas, que siempre se ha considerado la opción más asequible y, por tanto, la única que se ofrece a la población de países de renta baja y media o en contextos humanitarios.

Además, Eli Lilly y Novo Nordisk son los únicos productores de una nueva clase de medicamentos utilizados para tratar a las personas con diabetes, los agonistas del receptor GLP-1.

Estas empresas cobran precios astronómicos, ya que sus barreras de propiedad intelectual impiden a los fabricantes de genéricos entrar en el mercado, lo que podría ayudar a bajar los precios.

Además de reducir los precios, la presencia de más fabricantes en el mercado ayudaría a satisfacer la demanda mundial de estos nuevos medicamentos, algo que Eli Lilly y Novo Nordisk siguen teniendo dificultades para hacer solas.

Las empresas farmacéuticas Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi deben bajar ya los precios de sus plumas de insulina y, al mismo tiempo, las organizaciones humanitarias deben empezar a adquirir plumas de insulina e integrarlas más sistemáticamente en la atención diabética que prestan.

Realmente no hay excusa para que continúe el doble rasero actual en la atención a la diabetes.

Dra. Helen Bygrave, Asesora de Enfermedades No Transmisibles de nuestra Campaña de Acceso
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