Desde enero de 2017, han llegado a Uganda más de 230.000 sudaneses del Sur, huyendo de la escalada de violencia generada por varios grupos armados de la región ecuatorial, y todos necesitan ayuda humanitaria inmediata.
No estamos seguros de que la palabra siempre salve vidas, pero sí sabemos con certeza que el silencio mata. En 1999 recibimos el Premio Nobel de la Paz y 20 años después seguimos salvando vidas y alzando la voz por las personas que vemos todos los días en nuestros proyectos.
Desde el norte de Gaza, en Jalabia, Israa Ali, traductora de nuestra organización, comparte su experiencia refugiándose con sus hijos bajo los bombardeos.
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