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13.05.2013

Salud mental en Irak, clave para reconstruir muchas vidas

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Décadas de conflicto, inestabilidad política y malestar social han contribuido a que muchos iraquíes sean vulnerables a padecer estrés psicológico y trastornos de salud mental y necesiten atención psicológica, afirma Médicos Sin Fronteras (MSF) en un nuevo informe.

Healing Iraqis: The Challenges of Providing Mental Health Care in Iraq (Asistencia a la población iraquí: los retos de prestar apoyo a la salud mental en Irak), incluye ejemplos del impacto constante que la violencia tiene en el día a día de los hombres, mujeres y niños iraquíes. También describe el desarrollo de un programa, junto con el Ministerio de Sanidad, para proporcionar asesoramiento.

La organización explica que urge ampliar los servicios de atención a la salud mental en Irak. Apela al Ministerio de Sanidad y a los que le apoyan a que mejoren la calidad del acceso a los servicios de salud mental integrando el asesoramiento en las instalaciones sanitarias existentes en todo Irak.

MSF también observa que debe trabajarse más para reducir el estigma asociado a la salud mental, y animar así a las personas a que soliciten asesoramiento psicológico.

Desde 2009 la organización trabaja en Irak proporcionando asesoramiento psicológico a hombres, mujeres y niños junto con el Ministerio de Sanidad iraquí. Los programas de MSF se centran en enfoques no farmacéuticos para responder a la ansiedad y la depresión que suelen experimentar las personas expuestas a la violencia y la incertidumbre.

“Muchos iraquíes han llegado al límite de lo que pueden soportar tras décadas de un conflicto y una inestabilidad que solo han sembrado devastación. Mentalmente agotados por sus experiencias, muchos luchan por entender lo que les está ocurriendo. Los sentimientos y la desesperanza se agravan por el tabú asociado a las cuestiones de salud mental y a la falta de servicios de apoyo psicológico a los que acudir cuando las personas necesitan ayuda,” afirma Helen O’Neill, Jefa de Misión de MSF en Irak.

En el transcurso de los últimos cuatro años, MSF y el Ministerio de Sanidad iraquí han introducido servicios de asesoramiento psicológico en dos hospitales, situados en Bagdad y en Fallujah. Se prevé utilizar esto como un modelo de atención que pueda replicarse en otras instalaciones sanitarias del país, como las unidades de apoyo a la salud mental que el Ministerio de Sanidad acaba de abrir en los hospitales de Kut, Karbala y Sulaymaniyah. MSF también recomienda al sistema de salud iraquí que integre asesoramiento psicológico en los servicios de atención primaria de salud para mejorar el acceso, especialmente de mujeres y niños.

De acuerdo con los datos sobre los pacientes recogidos en 2012 por MSF y por el Ministerio de Sanidad en Irak, un 97% de las personas que se personaron para asesoramiento cuando fueron admitidas reportaron síntomas psicológicos clínicamente significativos. Cuando volvieron para una segunda visita, estos síntomas se habían reducido en un 29%.

Incluso excluyendo los conflictos domésticos, casi la mitad de todos los casos examinados en el programa (un 48%) estaban relacionados con la violencia. Casi todo el personal y los pacientes en el programa de salud mental, o bien han experimentado directamente el impacto de la violencia en los últimos años, o conocen a alguien que lo ha sufrido.

El informe incluye testimonios de iraquíes traumatizados que luchan para reconstruir sus vidas tras haber sido testigos de actos de violencia extrema.

Una madre de tres hijos de 36 años de edad y viuda describe como empezó las sesiones de asesoramiento después de que su vida se viera trastocada dos años antes, cuando perdió a su marido.

“Empecé asistiendo a las sesiones de asesoramiento psicológico al sentirme agotada y muy triste. Sentí que tenía un problema psicológico que impedía relacionarme bien con los demás. Perdí a mi marido hace dos años y el incidente afectó mi vida. Cambió mi vida, la trastocó completamente. Ahora soy la única persona responsable de criar a mis hijos.”

Una niña de 10 años describe como el asesoramiento la ha ayudado a mejorar su habla:

“Empecé a asistir a las sesiones para mejorar mi habla y superar el miedo. Tengo miedo de todo. Siempre tiemblo. Ya no puedo deletrear palabras correctamente. Mi maestra y mis compañeras de clase me pegan todo el tiempo en la escuela. No puedo estudiar ni aprender nada. No puedo concentrarme. Ya no hablo con nadie. Es la primera vez que hablo con alguien sobre mis problemas.”

Proporcionar atención a personas que han sufrido una experiencia traumática no es fácil, pero el modelo de asesoramiento ha demostrado ser beneficioso para ayudar a las personas a recuperar la dignidad y el control de sus vidas.

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