En Puerto Príncipe, Haití, los grupos armados se enfrentan constantemente al gobierno y a sus partidarios por el control del territorio. Este ciclo de violencia impide con frecuencia que los residentes se desplacen por la ciudad.
Los pocos hospitales que aún funcionan a veces se ven obligados a suspender sus actividades por razones de seguridad, lo que limita aún más la capacidad de la gente para acceder a la atención médica, especialmente para los más vulnerables.
La situación es particularmente crítica en la comuna de Cité Soleil, que está fragmentada en 34 barrios, todos controlados por grupos armados. Dentro de la comuna, las calles están bloqueadas con regularidad por barricadas o puestos de control. El riesgo de detenciones, arrestos, agresiones o incluso asesinatos es constante.
Cuando los residentes de estos barrios necesitan atención médica, se enfrentan con frecuencia a un dilema insuperable: buscar tratamiento y asumir todos los riesgos, o renunciar a él y dejar que su condición empeore, posiblemente hasta un punto irreparable.
Llegar al hospital en Puerto Príncipe: es un desafío constante
Desde hace dos años, Ronaldo* padece asma, una enfermedad que puede ser mortal. Primero le recetaron medicamentos y luego un inhalador, un tratamiento bastante común en muchos países. Sin embargo, este joven de 19 años sufre mucho a causa de la enfermedad, tanto por el costo del tratamiento como por el control que ejercen los grupos armados sobre muchos barrios de Puerto Príncipe. Recibió atención médica en la sala de emergencias que Médicos Sin Fronteras (MSF) administra en Cité Soleil tras sufrir ataques de asma.

Al igual que muchos pacientes, Ronaldo no puede llegar al hospital de MSF en Cité Soleil cuando hay enfrentamientos entre grupos armados en las cercanías.
«Cuando la situación de seguridad empeora y hay disparos, no puedo salir, sobre todo cuando me dan ataques de asma», explica Ronaldo. «En esos momentos, mi familia me echa agua fría por todo el cuerpo para tratar de aliviarme».

La imposibilidad de brindar atención en medio de los disparos
A principios de mayo de 2026, estallaron combates extremadamente intensos entre varios grupos armados rivales en las comunas de Cité Soleil y Croix-des-Bouquets.
«Los enfrentamientos se produjeron a menos de 200 metros del perímetro del centro médico», explica Thomas Curbillon, jefe de misión de MSF. «En menos de 12 horas, los equipos atendieron a más de 40 pacientes con heridas de bala. Un guardia fue alcanzado por una bala perdida dentro del recinto del hospital».
Varios cientos de personas —personal, sus familias y civiles del vecindario— se refugiaron allí. Ante este aumento extremo de la violencia, MSF se vio obligada a evacuar a los pacientes y al personal el 11 de mayo de 2026 y a suspender temporalmente sus actividades.

El hospital permaneció cerrado durante tres semanas, hasta el 1 de junio. Esta fue la tercera vez en tres años que los equipos de MSF tuvieron que tomar la difícil decisión de suspender sus actividades médicas en Cité Soleil.
«En circunstancias normales, el servicio de atención ambulatoria atiende a unos 150 pacientes al día, y la ocupación de camas suele superar el 80 por ciento», señala Curbillon. “Eso da una idea de las consecuencias que tiene para la población cuando nuestras actividades se interrumpen durante varias semanas”.
Incluso cuando el hospital está abierto, los enfrentamientos violentos que ocurren en Cité Soleil pueden impedir que los pacientes lleguen hasta él.
Nuevamente, obligados a suspender actividades por la violencia en Puerto Príncipe
“Los combates pueden desencadenar intensos tiroteos con armas automáticas en calles enteras o barrios alrededor de nuestro hospital”, agrega Sarah Chateau, jefa de operaciones de MSF para Haití. “Cuando eso ocurre, los pacientes no acuden; hacen todo lo posible por evitar quedar atrapados en el fuego cruzado. El hospital queda entonces casi desierto, y nuestros pacientes con enfermedades crónicas —excepto los que ya están ingresados— pierden el acceso a la atención médica”.

Los enfrentamientos armados también pueden privar a las mujeres de la atención médica materna y neonatal. En junio de 2026, un nuevo brote de violencia en Cité Soleil y en los alrededores del Hospital de Maternidad Isaïe Jeanty, que cuenta con el apoyo de MSF, obligó a los equipos de MSF a suspender sus actividades médicas durante varias semanas.
Un sistema de salud al límite de su capacidad
Cuando un paciente decide arriesgarse y buscar atención médica, no hay garantía de que, al llegar a su destino, encuentre un centro capaz de atenderlo.
En todo el país, la capacidad de atención se ha colapsado: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo el 26 por ciento de los centros médicos siguen funcionando a pleno rendimiento. El resto cerró, los saquearon o funcionan a capacidad reducida por falta de personal, equipo o condiciones seguras.
La historia de Rosemie
Rosemie* vive en Cité Soleil y padece diabetes. «Los pequeños hospitales de mi barrio fueron destruidos y todo lo que había en ellos fue saqueado», se lamenta. A sus 76 años, estuvo hospitalizada durante varios días en el hospital de MSF en Cité Soleil. Recientemente se había enterado de que era diabética y su estado se había deteriorado.
Antes de este episodio, no sabía nada de la enfermedad y solo había oído que «mata a la gente, les causa heridas e incluso puede llevar a una amputación». Cuando acudió a una consulta en MSF, ya no podía caminar: la enfermedad la había debilitado y había perdido peso.

«El presupuesto del Ministerio de Salud es muy limitado», explica Chateau. «La crisis humanitaria de Haití ha estado subfinanciada a nivel internacional durante años. En este contexto, una persona con una enfermedad crónica tiene pocas posibilidades de poder continuar con su tratamiento y, en caso de un episodio grave, su vida puede correr peligro».
Para otros centros, las opciones para trasladar a los pacientes con los casos más graves al hospital de MSF en Cité Soleil son muy limitadas. Y muchas veces, inexistentes. En cambio, los pacientes con heridas de bala son enviados a Tabarre, el hospital especializado en traumatología de MSF.
“También contamos con soluciones para ciertas cirugías que salvan vidas, por ejemplo, para personas que padecen peritonitis”, dice el Dr. Jérôme Fritsch, referente médico del hospital de MSF en Cité Soleil. “Podemos trasladarlos al Hospital Sainte-Camille, donde serán atendidos por cirujanos. MSF cubre todos los costos de hospitalización.”
Enfermedades crónicas: la principal causa de muerte en Haití
«Mientras el hospital de MSF estuvo cerrado, no tenía adónde ir», explica Maryse*, una mujer que padece diabetes e hipertensión. «No puedo permitirme ir a un hospital privado, ni siquiera comprar mis medicamentos».

Las enfermedades crónicas tienen varias características distintivas. Entre ellas el hecho de que acompañan a los pacientes durante toda su vida y requieren un seguimiento y una medicación regulares.
«El acceso a la atención médica puede resultar muy difícil en el contexto haitiano», afirma el Dr. Fritsch. «Enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el asma o la epilepsia requieren medicamentos que suelen ser costosos y que, en ocasiones, no están disponibles en las farmacias debido a problemas de suministro».
En el servicio de urgencias del hospital de MSF en Cité Soleil, los equipos médicos atienden a unos 30 pacientes al día. Algunos de ellos se encuentran en una crisis aguda relacionada con una enfermedad crónica —alrededor del 10 por ciento de los pacientes en junio de 2026—. El cuadro clínico varía según la enfermedad de cada paciente, pero todos se encuentran en un estado grave que requiere tratamiento inmediato.
«En el caso de la hipertensión, se trata de pacientes que ya no pueden respirar adecuadamente, a quienes tal vez tengamos que administrar oxígeno y tratar por edema», agrega el Dr. Fritsch. «Los pacientes diabéticos, cuyo nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto, pueden sufrir cetoacidosis diabética, que es la principal causa de muerte por diabetes».

Romper el círculo: cómo se tratan las enfermedades crónicas
Una vez estabilizados y tras un período de hospitalización, a los pacientes se les recetan medicamentos —o insulina, en el caso de quienes padecen diabetes— antes de regresar a casa.
«Cuando un paciente diabético recibe la alta, debe seguir tomándose la insulina en casa, controlar su nivel de azúcar en la sangre y las complicaciones relacionadas con la diabetes, y asegurarse de llevar una dieta equilibrada», explica el Dr. Fritsch. «Eso es extremadamente difícil para este tipo de pacientes».
Esto es la principal causa de muerte en Haití según la OMS. Sin embargo, los equipos de MSF observan relativamente pocas muertes relacionadas con enfermedades crónicas en el hospital de Cité Soleil. «La mayoría de las muertes ocurren fuera de los centros de salud, porque los pacientes no pueden desplazarse debido a la violencia o al costo del transporte, o porque están demasiado débiles y enfrentan una crisis aguda», explica el Dr. Fritsch.
Un programa que salva vidas
Desde marzo de 2026, llevamos a cabo una alianza con la Fundación Haitiana para la Diabetes y las Enfermedades Cardiovasculares (FHADIMAC). Esto ha permitido ofrecer un año de atención de seguimiento a ciertos pacientes hipertensos o diabéticos, un área en la que se especializa la FHADIMAC.
«Para beneficiarse de este programa, los pacientes deben haber sido ingresados previamente en el servicio de urgencias de MSF por una crisis relacionada con una de estas enfermedades», explica el Dr. Fritsch. «Esperamos que esta atención ayude a romper el círculo vicioso en el que se encuentran atrapados estos pacientes: atención de emergencia, estabilización, hospitalización, regreso a casa, dificultad para acceder al tratamiento y vuelta al servicio de urgencias».

Sin embargo, las complicaciones relacionadas con las enfermedades crónicas requieren una atención especializada que, en ocasiones, no está disponible en la capital haitiana. Sin un seguimiento adecuado, una persona con hipertensión puede sufrir un accidente cerebrovascular —«una situación para la que casi no hay solución en Puerto Príncipe», afirma el Dr. Fritsch.
El costo de vida y el estigma: obstáculos adicionales para acceder a la atención médica en Puerto Príncipe
El reciente aumento en los precios del combustible ha elevado el costo de los alimentos y el transporte. Estoagrava aún más el ciclo de pobreza para los más vulnerables.
«Nuestra atención es gratuita, pero hay personas para quienes el simple hecho de tener que tomar un mototaxi para llegar aquí —lo cual cuesta alrededor de 100 gourdes, o unos 70 centavos de dólar— significa que no pueden pagar el transporte y, por lo tanto, no pueden llegar a nuestro hospital», explica François Batistin, coordinador adjunto de proyectos de MSF en Cité Soleil.

A esto se suma el fuerte estigma que enfrentan los residentes de Cité Soleil simplemente por el lugar donde viven. «La gente de Cité Soleil tiene miedo de ir a otros barrios, como Delmas o Pétion-Ville, por ejemplo», continúa Batistin. «Podrían ser confundidos con miembros de grupos armados, o la policía haitiana podría sospechar que están vinculados a ellos. Cité Soleil es la comuna más poblada del área metropolitana de Puerto Príncipe. Sin embargo, es una zona completamente abandonada por el Estado, con mala reputación debido al control que ejercen los grupos armados».
Desde hace varios años, Haití enfrenta una crisis profunda y multidimensional. En Cité Soleil, donde viven alrededor de 300.000 personas con acceso extremadamente limitado a servicios esenciales y atención médica, las necesidades médicas son inmensas.
«A la gente le cuesta mucho salir de Cité Soleil para recibir tratamiento en otros lugares, mientras que las personas de fuera se arriesgan a entrar a Cité Soleil para acudir a MSF porque los medicamentos son de buena calidad y la atención es gratuita», agrega Batistin.
Es urgente aumentar la ayuda humanitaria en Haití
Con 15 años de presencia en la comuna, los equipos de MSF han adaptado continuamente su respuesta a una crisis en constante evolución. Pero por sí solos, no pueden compensar el colapso continuo del acceso a la atención médica.
Mientras los residentes tengan que arriesgar sus vidas para ver a un médico o continuar con un tratamiento, garantizar una atención accesible, continua y de calidad seguirá siendo una emergencia humanitaria de gran envergadura en Puerto Príncipe.
* Se han cambiado los nombres de pila de los pacientes para proteger su anonimato.