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21.06.2016

La masacre en el Centro de Protección de Civiles de Malakal (Sudán del Sur), un legado del fracaso de las Naciones Unidas

Médicos Sin Fronteras (MSF) publica un informe sobre la respuesta al ataque al PoC de Malakal en febrero

Centro de Protección de Civiles (PoC) de la ONU en Malakal, Sudán del Sur
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La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) incumplió su mandato de salvaguarda de la población que residía en el centro de Protección de Civiles (PoC) según un informe publicado hoy por Médicos Sin Fronteras (MSF) sobre mantenimiento de la paz y respuesta humanitaria al ataque que tuvo lugar los pasados 17 y 18 de febrero. Este incumplimiento se produjo a pesar de la fuerte presencia de efectivos militares cuando el centro de las Naciones Unidas fue atacado. El análisis también muestra cómo los diferentes actores humanitarios que trabajan en el centro se encontraron con las manos atadas e incapaces de responder a las tremendas necesidades de los desplazados durante esta crisis. La normativa de seguridad de Naciones Unidas impidió su intervención durante una corta pero aun así muy aguda emergencia, en la que las necesidades eran mayores y en la que se podían haber evitado muchas muertes. 

UNMISS no adoptó ninguna acción inmediata cuando los enfrentamientos se iniciaron el 17 de febrero y cuando, más tarde, un grupo externo fuertemente armado atacó el PoC. Un día después, cuando las hostilidades habían cesado, el número de víctimas mortales se calculó, dependiendo de los informes, entre 25 y 65 personas, más de 108 habían resultado heridas y más de 30.000 habían sido desplazadas. Más de 3.700 refugios, un tercio de los alojamientos del campo, había sido pasto de las llamas. La población desplazada, ya hastiada de la guerra, quedaba nuevamente traumatizada y tenía que rehacer, una vez más, sus vidas desde las cenizas del campo.

Nuestra investigación muestra que la UNMISS no cumplió con su mandato de protección de la población civil tal y como se estableció en el Consejo de Seguridad. Antes del ataque, no pudieron evitar la entrada de armas en el campo, eligieron no intervenir cuando el enfrentamiento inicial comenzó y cuando el ataque llegó desde el exterior fueron extremadamente lentos para repelerlo”, explica Raquel Ayora, directora de operaciones de MSF.

Los centros de Protección de Civiles (PoC) son lugares singulares e incómodos para la UNMISS y es evidente que uno de sus objetivos subyacentes es cerrar Malakal y trasladar a la población lejos del centro. UNMISS se muestra contraria a mejorar las penosas condiciones de vida en el centro y a poner en marcha medidas que mejorarían la seguridad en el interior del PoC. En estos momentos, el espacio disponible por persona es sólo un tercio de los estándares mínimos aceptables internacionalmente. La distribución de comida se mantiene a niveles de subsistencia y la provisión de agua no llega, a menudo, a los 15 litros por persona y día (el estándar mínimo internacional según las normas Esfera). Al mismo tiempo, los actos de violencia sexual son habituales en el campo, lo que hace de la vida diaria un desafío.

Una encuesta llevada a cabo por MSF en el campo y publicada junto al informe muestra que más del 80% de las personas desplazadas se sienten inseguras en el PoC y que han perdido su confianza en UNMISS tras los acontecimientos de febrero. Sin embargo, la encuesta también muestra que la inseguridad fuera del campo ha sido unánimemente mencionada por todos los encuestados como la razón principal para no dejar el lugar. En resumen, los habitantes del PoC se encuentran entre la espada y la pared.

Los emplazamientos PoC continúan siendo una solución sólo parcialmente eficaz para cubrir las graves necesidades de protección de la gente”, dice Ayora. “Hasta que haya una alternativa más segura o mejor, los PoC no pueden ser desmantelados y las necesidades de protección y asistencia deben ser identificadas y cubiertas. UNMISS y todas las agencias humanitarias deben aprender la lección de este fallo colectivo y deben tomar medidas concretas para asegurar que, en el caso de nuevo ataque o episodios de violencia en el PoC, se adoptarán decisiones diferentes”.

MSF hace un llamado a la ONU para que haga públicos los resultados de sus investigaciones sobre los acontecimientos que rodearon el ataque en Malakal. Las organizaciones que trabajan en el PoC de Malakal necesitan revisar y adaptar sus planes de contingencia así como extraer y adoptar lecciones en otras crisis en las que tienen necesidades de protección y asistencia graves.

Informe completo disponible (en inglés) en: https://www.msf.org.ar/actualidad/publicaciones