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04.04.2008

Entrevista: “El conflicto ha empeorado en Caquetá lo que complica nuestro trabajo pero lo hace más pertinente”

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“Muchas personas huyen hasta Florencia y si aún así se sienten en peligro huyen hasta Bogotá o más lejos”, dice Serge Le Duc, coordinador de MSF que acaba de regresar de Caquetá, Colombia

Por MSF

El departamento de Caquetá, en el sur del país, ha sido históricamente uno de los más castigados por el conflicto. En especial, los municipios de Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán. El Caquetá fue una de las zonas del país donde se llevó a cabo al Plan Patriota, a principios de 2004, una ofensiva militar contra los grupos subversivos que también se desarrolló en los departamentos del Meta, Guaviare y Putumayo. Desde entonces, la guerrilla se ha replegado a las áreas rurales y Florencia, la capital del departamento, y las cabeceras municipales están controladas por el Ejército. En medio, la población civil de las zonas rurales, unas 250.000 personas, se encuentra atrapada por el conflicto y con un acceso a la salud muy limitado. Serge Le Duc acaba de regresar de Caquetá, donde ha estado trabajando durante dos años con Médicos Sin Fronteras (MSF). A continuación, explica cuáles son las actividades de MSF en la zona:

Actualmente, ¿qué proyectos tiene MSF en el departamento de Caquetá?
MSF está en el Caquetá desde 1999. En ocho años se han realizado diferentes proyectos tanto en zona rural como urbana. En 2005 se abrió en Florencia, la capital del departamento, un Centro de Salud Mental (CSM), que sigue funcionando. En julio de 2007, se empezaron brigadas de salud primaria, con un componente de salud mental, en el norte del departamento (municipios de Cartagena y San Vicente).

¿Por qué un proyecto de salud mental en Florencia?
Decidimos abrir un centro de salud mental en Florencia porque nos dimos cuenta de que había muchas necesidades relacionadas con este tema sobre todo debido al gran número de desplazados que llegan a la ciudad por el conflicto. De una población de unas 120.000 personas, entre el 15 y el 30% son desplazados (entre 20.000 y 40.000 personas). Además, la llegada de población desplazada es continua. Según la UAO, Unidad de Atención y Orientación, que registra a los nuevos desplazados para que pueden acceder a las ayudas del Gobierno, cada semana llegan a Florencia entre 50 y 60 nuevas familias que huyen del conflicto.

En el Centro de Salud de Florencia se atiende a cualquier persona que no tiene cobertura social. Al principio del proyecto, se decidió no limitarse solamente a la población desplazada para no estigmatizarla y pensando que la mayor parte de la población del departamento, sin ser desplazada, también ha sufrido el conflicto. Sin embargo, los desplazados representan hoy día el 60% de los pacientes que vienen al centro de salud de MSF. Curiosamente, las patologías que atendemos son bastante comunes –sobre todo depresión, síndromes de ansiedad, de duelo o de adaptación– y no tanto estrés postraumático, como pensamos al inicio. Los desplazados que llegan a Florencia buscan primero un empleo y un techo antes de preocuparse de su salud mental que no se considera una prioridad. Solo después acuden al CSM de MSF.

Siempre es difícil medir el impacto de un proyecto de salud mental, pero el agradecimiento de nuestras contrapartes y el éxito de nuestro centro de salud viene a confirmar la pertinencia de este programa.

La población de Caquetá, ¿tiene acceso a la atención sanitaria?
En las zonas urbanas, la población tiene un acceso relativo a la salud debido al complejo y excluyente sistema de salud colombiano. En Florencia, el Hospital María Inmaculada, el único de segundo nivel de todo el departamento, tiene últimamente grandes problemas financieros. Normalmente, atiende a desplazados y vulnerables que no pagan por las consultas y en los últimos meses se ha decidido dejar de atenderlos por falta de recursos.

En las áreas rurales, el acceso está mucho más restringido. Es una población muy dispersa en un territorio muy grande, Caquetá tiene una extensión como dos veces Suiza. El Estado cuenta con una red de promotores de salud en el departamento pero las necesidades son mucho más grandes que la respuesta del Gobierno. Además, hay grandes zonas a las que no pueden entrar debido al conflicto. Son justamente estas zonas las prioritarias para desarrollar nuestros proyectos.

¿Cómo trabaja MSF en la zonas rurales?
En 2004, un equipo de MSF estuvo retenido por la guerrilla durante una semana y se produjeron varios incidentes más de seguridad. Como consecuencia tuvimos que parar las brigadas de salud primaria en la zona rural.
En julio de 2007, conseguimos volver a entrar en la zona rural y hacer la primera brigada de salud primaria con un componente de salud mental que fue muy exitoso.

¿Cómo funciona un brigada?
Vamos siempre a lugares donde tenemos ciertas garantías: una invitación de la junta comunal, que representa a la población de la zona. Esto significa que tácitamente, y a través de la comunidad también tenemos la luz verde de la guerrilla.
Empezamos el trabajo a las ocho de la mañana. Según las necesidades de la población distribuimos fichas: para ver al médico, el vacunador, la enfermera para el control de crecimiento y desarrollo de niños, el psicólogo, etc. Para el psicólogo, a las nueve ya no hay más fichas, porque no puede atender a más de 12 personas al día y son muchas las personas que quieren verlo. Nos sorprendió el éxito de la salud mental en zona rural, temíamos que el psicólogo fuera mal visto por parte de la guerrilla o que la gente pensará que solamente podía ayudar a los “locos”. En las brigadas va un psicólogo clínico, que pasa consultas, y un psicólogo social que se queda fuera y explica a la población que es la salud mental; por ejemplo, explica que es normal llorar cuando se ha perdido a un ser querido pero que si la persona no consigue seguir adelante, que es importante ver un profesional. La gente rápidamente entiende que es algo que les puede ayudar y reclama ver el psicólogo.

Las brigadas duran entre dos o tres días en el mismo lugar y es un equipo de unas 10 personas. Siempre que es posible por razones de seguridad, llevamos con nosotros profesionales del Estado para involucrar los hospitales locales, para que después nos puedan reemplazar, y para mejorar sus conocimientos.

¿Cómo habéis elegido los lugares donde hacéis las brigadas?
Desde julio de 2007, hemos llevado a cabo una explo-acción en varias zonas del Caquetá. Ésta es la mejor manera y la más segura de trabajar en este país, lo que normalmente entendemos como una misión exploratoria –rápida, y sin ofrecer ningún servicio sólo recabando información– no es posible en este contexto por razones obvias de seguridad para los equipos. Esto significa que hemos ido poco a poco ganando acceso a las zonas más aisladas y complicadas, realizando en esas zonas nuestras brigadas de salud a la vez que analizábamos la situación de la población y la pertinencia de nuestra intervención en dichas áreas.
Intentamos entrar en los lugares más pertinentes, donde la población está atrapada por el conflicto. En las zonas rurales, la población está muy aislada (el transporte es muy escaso y costoso sobre todo por vía fluvial) y además muchas veces, tiene que pedir permiso a la guerrilla para salir, un permiso que sólo se da por unos días determinados.

Para hacer las brigadas móviles hemos escogido los municipios de San Vicente y Cartagena, dos municipios al norte del departamento con una población de unos 90.000 habitantes. Son dos municipios muy problemáticos dentro del Caquetá. De esta zona, sale la mayoría de los desplazados del departamento por los enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército. La población civil se queda atrapada en medio del conflicto y sufre las consecuencias y los abusos de ambas partes. Muchas veces, son acusados por las FARC de ser infiltrados del ejército y por el ejército de ser guerrilleros. Muchas personas huyen hasta Florencia y si aún así se sienten en peligro huyen hasta Bogotá o más lejos.

¿Cuáles son los principales retos para el trabajo de MSF en Caquetá en los próximos meses?
De momento, nos hemos marcado cuatro lugares para hacer brigadas cada tres meses. Esto nos permitirá tener impacto en la salud pública de esta población. Además trabajaremos siempre con un promotor de salud del Gobierno. En cada lugar, trabajamos con el mismo promotor para poder formarle y prepararle mejor para que pueda hacer correctamente su trabajo. Además, si es necesario, rehabilitamos el puesto de salud.
Una particularidad de este proyecto, fue que decidimos guardar un espacio para hacer brigadas en otros lugares donde, según la evolución del conflicto, pueden ser más necesarias. El conflicto en Colombia es muy volátil y nuestro mayor reto es que queremos ser flexibles y estar preparados para responder a cualquier necesidad.

La liberación de secuestrados, las ofensivas del Ejército contra las FARC y los intentos de mediación de Hugo Chávez, han puesto de nuevo el conflicto colombiano en la portada de los medios de comunicación. En el Caquetá, ¿todos estos acontecimientos han tenido consecuencias en las operaciones de MSF?
No sé si está relacionado con los secuestrados pero una cosa obvia en el Caquetá es la multiplicación de las operaciones militares y de los enfrentamientos desde hace seis o siete meses en lugares donde MSF tiene o tenía presencia, lo que tiene consecuencias en nuestras actividades. Por ejemplo, hicimos una brigada en los Llanos del Yarí, una parte del municipio de San Vicente emblemática por ser una zona fuerte de las FARC. Era una brigada muy pertinente, la población de la zona no había visto un medico desde hacía años. Después de que, hace unos meses, Chávez propusiera a Marulanda una reunión allí, no pudimos regresar a esta zona por un crecimiento de la presión militar.
También después de que Raúl Reyes fuera asesinado, tuvimos que anular por seguridad una brigada que teníamos programada. Últimamente, el conflicto ha empeorado en Caquetá lo que complica nuestro trabajo pero lo hace más pertinente.

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