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03.06.2008

La cumbre de la ONU sobre la crisis alimentaria debe ir más allá de las viejas recetas

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Con ocasión del encuentro de jefes de estado y de unos 20 responsables clave de Naciones Unidas en Roma esta semana con el objetivo de diseñar un plan para responder a la crisis alimentaria global actual, Médicos Sin Fronteras (MSF) urge a que se adopten y amplíen de inmediato estrategias nutricionales concretas centradas en los niños menores de dos años.

Sólo ampliando las intervenciones en curso, que ya de por sí no han podido responder a la persistente crisis de la desnutrición, sin lugar a dudas no se conseguirá proteger a los niños más pequeños que son los más vulnerables al incremento de los precios de los alimentos.

“Se aplica un peligroso doble rasero en el que la ayuda alimentaria actual y los programas nutricionales dependen más de consideraciones económicas que de las necesidades nutricionales concretas de la primera infancia”, afirma Carlos Ugarte, representante institucional de MSF y de la Campaña de Nutrición en España. “Los alimentos ricos en nutrientes que los niños en edad de crecimiento necesitan solamente estarán a su alcance si se adoptan nuevos enfoques apoyados por mayores recursos. Hemos dirigido esta inquietud al grupo de trabajo de la ONU apoyándonos en los datos de nuestros proyectos en el terreno. Esperamos que en la reunión de Roma se tengan en cuenta las necesidades de los más pequeños, que son las primeras víctimas de lo que está ocurriendo”.

Los niños en edad de crecimiento tienen necesidades nutricionales específicas y estómagos pequeños. Requieren pues alimentos energéticos y ricos en nutrientes, lo que se consigue mediante alimentos de origen animal como productos lácteos, huevos, carne o pescado. La calidad de los alimentos es tan importante como la cantidad y por lo tanto los políticos y autoridades en la materia tienen que garantizar la seguridad nutricional y no solamente la seguridad alimentaria. Los precios cada vez más elevados de los alimentos agravarán el problema de la desnutrición puesto que las familias no podrán permitirse comprar los alimentos nutritivos que sus hijos necesitan para crecer y para protegerse de enfermedades y superarlas una vez contraídas.

Para las regiones donde la desnutrición es un problema de larga duración, la ayuda alimentaria convencional no incluye alimentos específicos para la primera infancia. La leche en polvo en la década de los 80 se eliminó de los alimentos distribuidos a los niños en programas de ayuda alimentaria cuando los excedentes de leche empezaron a escasear. Desde entonces, los niños han estado recibiendo harinas mezcladas fortalecidas que no contienen alimentos de origen animal, una dieta que los pediatras no recomiendan para niños menores de dos años. Las consideraciones económicas han hecho que se utilice un producto que no es el recomendado.

“Los dirigentes tienen que abrir sus ojos a las necesidades de los niños más pequeños que son los más vulnerables en estos momentos, y para quienes más de lo mismo podría suponer un verdadero peligro”, declara la Dra. Susan Shepherd, asesora nutricionista de MSF. “Una cuestión crítica esta semana es: “¿cambiarán los donantes, entre los que se encuentra el gobierno español, sus normas para que los alimentos adecuados para la primera infancia se añadan a los programas nutricionales y de ayuda alimentaria?”

MSF apela a que se produzca un cambio en la ayuda alimentaria y que las dietas energéticas y ricas en nutrientes se pongan al alcance de los niños en situación de riesgo. Hay nuevas e innovadoras formas de administrar todos los nutrientes que los niños necesitan para protegerse y recuperarse de la desnutrición, y MSF ha podido llegar a muchos más niños en sus proyectos en el terreno con nuevas estrategias.

Entre los países en los que la organización lleva a cabo intervenciones nutricionales, se encuentra Etiopía, donde la situación, en algunas localidades del centro del país principalmente es alarmante. En la últimos 12 días de mayo, se han atendido 435 niños en los Centros de Estabilización instalados para casos severos de desnutrición. El número de pacientes no deja de crecer. UNICEF estima que en Etiopía, solamente, 126.000 niños necesitan alimentación terapéutica específica, para lo cual no hay financiación actualmente.

La Organización Mundial de la Salud estima que hay 178 millones de niños con desnutrición en todo el mundo, y 20 millones de éstos padecen la forma más severa de la enfermedad. La desnutrición es responsable de entre 3,5 y 5 millones de muertes anuales de niños menores de cinco años.

Según estimaciones de MSF únicamente un 3% de los 20 millones de niños con desnutrición aguda severa reciben el tratamiento recomendado por Naciones Unidas que necesitan. MSF trató a más de 150.000 niños en 2006 y 2007 en 22 países con alimentos terapéuticos y suplementarios.

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