Una crisis invisible: alarmante necesidad de atención en salud mental entre los refugiados sirios

Mientras la situación humanitaria en Siria continúa empeorando, las necesidades de salud mental de las personas sirias refugiadas en Irak aumentan, plantea Médicos Sin Fronteras (MSF) a propósito del Día Mundial de la Salud Mental, hoy 10 de Octubre. En el campo de refugiados de Domiz, al norte de Irak, el equipo de consejeros y […]

Mientras la situación humanitaria en Siria continúa empeorando, las necesidades de salud mental de las personas sirias refugiadas en Irak aumentan, plantea Médicos Sin Fronteras (MSF) a propósito del Día Mundial de la Salud Mental, hoy 10 de Octubre. En el campo de refugiados de Domiz, al norte de Irak, el equipo de consejeros y psicólogos de MSF trata a cada vez un número mayor de pacientes que buscan atención para síntomas mucho más severos en comparación con los observados el año anterior, cuando comenzaron los servicios de atención en salud mental.

En 2012, aproximadamente 7% de los pacientes atendidos en los servicios de salud mental de MSF en Domiz mostraron síntomas de algún trastorno de salud mental severo. En 2013, dicha proporción se ha más que duplicado, llegando a 15%.

“La situación de salud mental en el campo de Domiz es una emergencia en sí misma”, dice Ana María Tijerino, asesora en salud mental para MSF. “Nuestro equipo atiende cada vez reacciones y síntomas más complejos. Trastornos como la esquizofrenia y la depresión severa son una ocurrencia diaria y vemos muchos pacientes con tendencias suicidas”.

Necesidades psicológicas agudas
MSF comenzó su acción médica en Domiz en mayo de 2012, e inmediatamente advirtió la necesidad de integrar un programa de salud mental en respuesta a las necesidades de los refugiados. Desde Julio de 2012, un equipo de psicólogos y consejeros capacitados atienden consultas individuales, de grupo y familia. El equipo de salud mental trabaja codo con codo con el equipo médico, que ayuda a identificar pacientes con necesidades de salud mental y los refiere a sesiones de consejería. Un equipo de trabajadores de salud comunitaria también trabaja en el campo, promoviendo los servicios de salud mental.

Desde que el programa comenzó, MSF ha ofrecido 2,620 consultas.

“La necesidad de atención en salud mental es inmensa, y debe considerarse como un componente vital en la respuesta médica”, apunta Ana María. “Las personas que acaban de llegar al campo han sido expuestas a una gran gama de condiciones traumáticas: han sido testigos directos de la violencia, o sus vidas han corrido peligro, pueden haber perdido sus casas o a sus familiares. Al mismo tiempo, las personas que ya llevan viviendo en el campo más de un año sufren una sensación cada vez mayor de desesperanza. Nadie sabe lo que pasará mañana, o cuándo acabará el conflicto. Todo esto tiene un impacto masivo en el bienestar psicológico de estas personas. Se ha tornado en una situación desesperada”.

Atendiendo pacientes con trastornos de salud mental severos
Frente al aumento del número de pacientes con trastornos severos, como la esquizofrenia o la depresión, MSF ha adaptado su respuesta. Algunos pacientes buscan atención en la clínica, sin embargo, en muchos casos el estigma que envuelve a estos trastornos es una barrera insuperable para la búsqueda de atención psicológica. Para estos pacientes, el personal de psicología de MSF lleva a cabo visitas domiciliarias, asegurando el contacto tanto con el paciente como con la familia.

Actualmente, MSF refiere a estos pacientes al hospital más cercano si se considera necesario. Sin embargo, MSF también trabaja con el Departamento de la Salud para extender los cuidados psiquiátricos en la misma clínica. Dicha medida reduciría la necesidad de referir pacientes fuera del campo, y aseguraría que el paciente reciba tratamiento y sea monitoreado en la cercanía de su casa y su familia.

Curando las heridas de los niños
La guerra y sus secuelas han impuesto consecuencias de gran alcance en la salud mental de los niños. A día de hoy, en el campo de Domiz, niños y adolescentes componen el 50% del total de nuevos pacientes tratados por MSF. Cada semana, entre 15 y 20 niños y adolescentes menores de 18 años son admitidos en el programa de salud mental.

Uno de los síntomas más comunes observados en niños de todas las edades es la enuresis, niños que se orinan en sus camas a consecuencia de la ansiedad y el miedo que sienten. Otros síntomas que muestran estos niños incluyen el comportamiento agresivo y su aislamiento de familia y amigos. Para afrontar estos síntomas, las sesiones ofrecidas por MSF establecen charlas con el niño junto a su familia y facilitan la expresión de niños y adolescentes a través del dibujo y técnicas lúdicas. El objetivo es reestablecer un entorno seguro y aumentar las estrategias de afrontamiento de los niños y sus familias.

Hombres solteros – otro grupo vulnerable
Dentro del campo de refugiados de Domiz se ha designado un área específica para los hombres solteros, aquellos que llegan sin familia o esposa. En cada tienda conviven cinco o seis hombres quienes sin el apoyo de sus familias, han visto muy reducida su habilidad para hacer frente a la situación que viven. Dado que el estigma asociado a la búsqueda de atención en salud mental entre este grupo de población es mayor, un consejero varón de MSF acude personalmente a sus tiendas para ofrecer atención in-situ.

“Todos aquí tienen su propia historia”, dice Nihad, consejero de MSF. “Algunos escaparon del ejército, otros escaparon de Damasco donde fueron testigos de primera mano de la guerra. Siempre dicen que son ignorados en Domiz y que nadie les atiende. Cuando hablo con ellos, escucho sus emociones y veo la tristeza que manifiestan en forma de ansiedad o irritabilidad. También vemos algunos casos de trastorno por estrés post-traumático. Estos hombres han vivido la guerra y han visto a personas ser asesinadas enfrente de ellos.

Hay muchas historias, pero una que recuerdo en particular es un caso grave de auto-mutilación. Esto normalmente ocurre cuando las personas se sienten impotentes y buscan ganar alguna sensación de control. Este hombre se cortaba y mostraba cicatrices graves por todo su cuerpo. Estaba tan frustrado y triste que pensó que esa era su única solución. Tuvo que dejar atrás su negocio en Siria, aquí no podía encontrar trabajo y echaba de menos a su familia. Vive en completo aislamiento. Dice que le alivia ver correr su sangre”.

Restaurando fuerza y control
A través de este programa en Domiz, MSF busca ayudar a la población refugiada a recuperar algún sentido de control sobre su bienestar psicológico. “Tratamos de devolverles algo de su fuerza”, explica el Dr. Henrike Zellman, psicólogo supervisor del programa. “Trabajamos para reforzar sus estrategias de afrontamiento y darles una oportunidad para hablar de forma abierta y confidencial. Toma tiempo, y los problemas no se solucionarán en una sesión. No podemos hacer que la situación cambie. Pero nuestro personal de psicología puede ayudar a que estas personas superen aquello por lo que han pasado y logren controlar los insoportables síntomas que sufren.”

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Desde Mayo de 2012, MSF trabaja en el campo de refugiados de Domiz en la gobernación de Dohuk, espacio que acoge a más de 42,000 refugiados sirios. Cada semana, el personal de MSF ofrece cerca de 25,000 consultas de salud general y salud mental.

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