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06.09.2013

Alarmante aumento de la malaria en Chad

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Desde principios del mes de agosto, la organización ha notado un incremento importante en la malaria en su proyecto a largo plazo en Am Timan, región de Salamat, donde la malaria representó más del 80 % de las consultas. Muchos de los casos más graves se están viendo en niños menores de cinco años. Los equipos de MSF informan que el 73% de los pacientes que tratan en sus clínicas también padecen la enfermedad que contagian los mosquitos.

“El objetivo de nuestra respuesta de emergencia es mejorar el diagnóstico y tratamiento temprano de la malaria no grave y mejorar el tratamiento de las formas graves y complicadas de la enfermedad”, afirma Jason Mills, Jefe de la Misión de MSF en Chad. “Mucha gente que vive fuera de la ciudad de Am Timam tiene acceso limitado a la atención sanitaria. La mayoría de gente que está muriendo de malaria en estos momentos fallece en sus hogares”.

En respuesta, MSF ha enviado un equipo médico de emergencia para responder a la situación. El equipo está prestando apoyo a los centros de salud locales con las pruebas diagnósticas para la malaria y suministros para su tratamiento. Además, están formando al personal del Ministerio de Salud, y fortaleciendo el control epidemiológico. Desde que empezó la intervención de emergencia el número de casos de malaria que MSF ha detectado ha aumentado diez veces. Al final de la primera semana de agosto los equipos informaron de 1.228 nuevos casos de malaria. Al final del mes, los equipos de MSF informaron que solo en el mes de agosto se han reportado 14.021 nuevos casos de malaria.

“Si bien la malaria es endémica de Chad, la tasa de infecciones de este año supera todas las previsiones” explica Cristina Mach, Coordinador Médico de MSF en Chad. “Los diagnósticos y suministros existentes para el tratamiento en el país están gravemente limitados”.

Además, MSF también ha aumentado su capacidad para tratar los casos graves de malaria en el hospital de la ciudad de Am Timan erigiendo una tienda de tratamiento de la malaria dentro de las instalaciones del hospital. Aquí se admiten a diario los casos no complicados para tratamiento y observación. Las dos primeras semanas, se han tratado más de 1.400 casos en la tienda. La organización también planea distribuir mosquiteros en los hogares de las zonas afectadas y realizar una campaña pública de educación.

MSF planea seguir con su respuesta de emergencia ante el brote de malaria en la ciudad de Am Timan y alrededores hasta el final de la temporada de lluvias, a finales del mes de noviembre.

Aldea Mirer, distrito de Am Timan, Chad - Historia de paciente con malaria

Halima Ibrahim, mujer de cerca de cincuenta años, describe lo que le pasó a su hija de ocho años, Salimata Ali.

“Todo empezó a finales del mes de julio. Mucha gente de nuestra aldea fue atacada por un espíritu extraño que los hacía temblar y actuar de forma alocada. ¡Casi todas las familias lo padecieron! Los educadores de salud nos dijeron que era malaria y que fuéramos al hospital, pero el más cercano se encuentra en Am Timan, a unos 50 kilómetros de distancia. Es muy difícil llegar hasta allí y la gente no tiene dinero para hacer el viaje. Mucha gente moría en sus hogares y todos teníamos miedo. El gobierno construyó un centro de salud en nuestra aldea, pero no hay enfermera y permanece cerrado.

Mi hija Salimata empezó a estremecerse hace una semana, también se quejaba de que le dolía la cabeza y las articulaciones. Rezamos pero la enfermedad no se iba y empeoraba. Fue entonces cuando decidí llevarla al médico choukou (curandero local) quien le dio dos pastillas. Al día siguiente, Salimata estaba mejor del dolor de cabeza, pero seguía estremeciéndose y no podía hablar bien. El ‘jefe de la aldea’ vino a nuestro recinto acompañado por los médicos de MSF. Examinaron a Salimata para ver si tenía malaria. ¡Me mostraron una máquina con dos barras rojas en medio y me dijeron que eso significaba que Salimata tenía malaria! Me dieron un medicamento para dárselo a ella durante tres días. Ahora mi hija ya está mucho mejor. Todavía no puede comer bien pero ha mejorado mucho, ¡es un milagro!

Soy viuda y no tengo mucho. Sin MSF, Salimata hubiera muerto, igual que tantos otros niños de nuestra aldea”.

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