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10.12.2019

A 20 años del Nobel de la Paz a Médicos Sin Fronteras

No estamos seguros de que la palabra siempre salve vidas, pero sí sabemos con certeza que el silencio mata. En 1999 recibimos el Premio Nobel de la Paz y 20 años después seguimos salvando vidas y alzando la voz por las personas que vemos todos los días en nuestros proyectos.

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Se cumplen 20 años de nuestro discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en Oslo. 20 años y seguimos defendiendo que el acto del humanitarismo se resume en una única cosa: personas ayudando a personas que se encuentran en las circunstancias más adversas.

¿Qué dijimos al recibir el Premio Nobel de la Paz?

"No estamos seguros de que la palabra siempre salve vidas, pero sí sabemos con certeza que el silencio mata.

La acción humanitaria consiste en ayudar a las personas en situaciones de crisis. Nuestro trabajo diario es una lucha.

Una lucha profundamente médica, profundamente personal.

Buscamos construir espacios de normalidad en medio de lo que es profundamente anormal.

Nuestra acción y nuestra voz son un acto de indignación, un rechazo a aceptar ataques pasivos o activos sobre los demás.

Déjenme decir esto muy claramente: el acto humanitario es el más apolítico de todos los actos, pero si sus acciones y su moralidad se toman en serio, puede tener las implicaciones políticas más profundas.

No actuamos en el vacío ni le hablamos al viento. Trabajamos con una clara intención de asistir, de provocar cambios, de revelar injusticias.

El acto del humanitarismo se resume en una única cosa: seres humanos individuales ayudando a otros que se encuentran en las circunstancias más adversas.

Vendaje a vendaje, sutura a sutura, vacuna a vacuna.

La acción humanitaria es, por definición, universal. 

La responsabilidad humanitaria no tiene fronteras."

Con el dinero de esta premiación, en 1999 lanzamos nuestra Campaña de Acceso a los Medicamentos. El personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) se enfrentaba a múltiples desafíos: no podía proporcionar un tratamiento adecuado a las personas con VIH, tuberculosis, malaria y enfermedades desatendidas porque los medicamentos tenían un precio inalcanzable; eran ineficaces, tóxicos o mal adaptados para su uso en los lugares donde trabajábamos; o simplemente no existían en absoluto.

Estas deficiencias no se debían a limitaciones científicas o técnicas. Fueron el resultado de elecciones políticas conscientes sobre cómo la innovación médica y el acceso a las herramientas de salud se organizan y financian a nivel mundial.

Hoy en día, desafortunadamente, y a pesar de ganar algunas batallas, los desafíos del acceso a medicamentos son más grandes que nunca: muchos nuevos medicamentos, diagnósticos y vacunas comercializados a precios cada vez más altos, monopolios más arraigados y poderes corporativos farmacéuticos más globalizados.

El vigésimo aniversario de la Campaña de Acceso nos brinda la oportunidad de recordar lo que hemos aprendido, reflexionar sobre esta nueva realidad y encontrar nuevas formas para que Médicos Sin Fronteras participe en la transformación de la innovación médica y el ecosistema de acceso para abordar mejor las necesidades de salud de nuestros pacientes.