Back to top

Médicos Sin Fronteras en República Centroafricana

La reanudación del conflicto en 2017 y la extrema violencia perpetrada contra la población provocaron desplazamientos masivos y graves necesidades humanitarias.

Mapa de los proyectos de Médicos Sin Fronteras en República Centroafricana.
Gastos: 
57,8 M €
Trabajador8:87 
2.760
Médicos sin fronteras trabajó por primera vez en: 
1997
-A A +A

En 2017, los grupos armados no estatales controlaban 14 de las 16 provincias de este país de 4,5 millones de personas. Miles de personas huyeron de sus hogares debido a los combates y los ataques expresamente dirigidos contra la población, y el número de desplazados llegó hasta las 688.000 personas: cerca del 15% de la población. En los países vecinos, el número de refugiados alcanzó las 545.000 personas. 

El conflicto mermó el acceso de la población a la atención médica, los alimentos, el agua, la vivienda y la educación, y la dejó en un estado de extrema vulnerabilidad. Se perpetraron brutales asesinatos y ejecuciones sumarias, algunas de las cuales fueron presenciadas por personal de Médicos Sin Fronteras.

En 2017, Médicos Sin Fronteras continuó ofreciendo atención para pacientes ambulatorios y hospitalizados en comunidades locales y poblaciones desplazadas en la capital del país, Bangui, y en 10 provincias: Ouham (en Batangafo, Kabo, Boguila y Bossangoa), Ouham-Pendé (Paoua), Mambéré-Kadéï (Carnot y Berbérati), Mbomou (Bangassou), Haut-Mbomou (Zémio), Ouaka (Bambari), Haute-Kotto (Bria), Basse-Kotto (Alindao), Bamingui-Bangoran (Ndélé) y Lobaye (Mbaïki).

Estos equipos proporcionaron atención básica, especializada y de emergencia, así como servicios de maternidad y pediatría. A lo largo del año, atendieron 748.563 consultas ambulatorias y 17.855 partos, y practicaron 8.878 intervenciones quirúrgicas.

Respuesta a la violencia

En 2017, Médicos Sin Fronteras adaptó seis de sus 17 proyectos (Bria, Bangassou, Batangafo, Paoua, Zemio y el equipo de respuesta a emergencias, EURECA) para responder a las necesidades urgentes de las personas directamente afectadas por un conflicto que no dejó de agravarse.

Entre enero y abril se desplegó un equipo quirúrgico en Bria para dar apoyo a las actividades pediátricas regulares del hospital y para tratar a los cientos de heridos provocados por los enfrentamientos en la región. Cuando Bria fue atacada repetidamente, los civiles que no huyeron quedaron atrapados en sus casas, lo que llevó a MSF a instalar clínicas móviles en varios lugares, como el emplazamiento de desplazados PK3.

En mayo, estalló una guerra abierta en Bangassou, donde MSF prestaba apoyo al hospital regional de 118 camas y a tres centros de salud. Como resultado, el equipo adaptó su respuesta para atender las necesidades de los desplazados dentro de la ciudad y en la aldea de Ndu, al otro lado de la frontera con República Democrática del Congo (RDC). MSF sufrió varios incidentes de seguridad, que el 21 de noviembre culminaron en un violento atraco a mano armada a una de las bases de la organización, hecho que desencadenó la evacuación de todo el equipo y la suspensión de las actividades durante tres meses.

En Batangafo, las actividades se vieron particularmente afectadas a partir de julio, cuando el hospital se llenó de desplazados que buscaban protección. Debido a la falta de seguridad, resultó extremadamente difícil operar clínicas móviles en la segunda mitad de 2017, pero los trabajadores de salud comunitarios pudieron proseguir con sus actividades.

La situación de seguridad en Paoua se deterioró considerablemente a fines de diciembre. Los combates en las afueras de la ciudad provocaron el desplazamiento de más de 65.000 personas y obligaron a MSF a poner fin a su programa de apoyo a siete centros de salud. Hasta entonces, el equipo desarrollaba un programa de atención primaria y secundaria y había tratado a más de 1.000 pacientes por envenenamiento por mordedura de serpiente.

En Bambari y Kabo, los equipos de MSF trataron y derivaron a muchos pacientes heridos llegados de los pueblos y aldeas circundantes. Y en Bangui, en su hospital, MSF proporcionó atención médica (incluyendo cirugía) a las víctimas de la violencia en la ciudad y las provincias de los alrededores. Los equipos atendieron a víctimas de violencia sexual y siguieron gestionando la maternidad de Castor (especializada en partos complicados) y la de Gbaya Dombia del barrio PK5.

Equipo de respuesta a emergencias

El EURECA se despliega para intervenciones a corto plazo y respuestas temporales específicas. En 2017 respondió a las crisis de violencia, salud y nutrición en Mbrès, Maloum y Alindao, donde el conflicto impidió a la población conseguir alimentos. El equipo también pasó dos meses en Gbadolite, en la vecina RDC, ofreciendo apoyo a los refugiados centroafricanos que habían cruzado la frontera. En octubre, el EURECA regresó a Alindao en respuesta a nuevos combates, estableció clínicas móviles fuera de la ciudad y ofreció apoyo al hospital del distrito para tratar a niños con desnutrición.

Malaria, VIH y tuberculosis

Los equipos continúan ofreciendo tratamiento para el VIH, la TB y la malaria. En 2017, MSF reforzó su enfoque comunitario y creó redes de trabajadores locales para tratar la malaria en Kabo y Batangafo; en Bossangoa y Bambari, estos agentes comunitarios de salud se encargaban de hacer la prueba de la malaria y dar tratamiento. De esta forma, fueron tratados 444.587 pacientes con paludismo en 2017.

Los programas de VIH en Paoua y Carnot se enfocaron en la descentralización del tratamiento antirretroviral en la atención primaria, para hacer frente a las especificidades de entornos complicados y de bajos recursos. Se hicieron esfuerzos en Batangafo y Kabo para adaptar los programas a los modelos comunitarios, ya que el conflicto dificultó todavía más que los pacientes pudieran recibir su medicación. Tras sufrir tres ataques en el hospital de Zemio, que obligaron a huir a la mayoría de la población, los equipos de MSF lograron contactar con 1.200 de las 1.600 personas inscritas en el programa comunitario de VIH y suministrarles sus tratamientos.

Campañas de vacunación

En 2017, Médicos Sin Fronteras llevó a cabo campañas de vacunación en Lobaye y Carnot para proteger a la población infantil de enfermedades como la difteria, la hepatitis B, el sarampión y la neumonía. El EURECA también organizó campañas de vacunación con múltiples antígenos y respondió a un brote de sarampión en Mbaïki. Gracias a estas campañas, fueron vacunados 185.400 niños. Finalmente, en Berbérati, 22.400 mujeres en edad fértil fueron vacunadas contra el tétanos.

Cierre de proyectos

A pesar de la creciente inseguridad en otras áreas del país, Mambéré-Kadéï se mantuvo estable en 2017. Después de tres años trabajando en el hospital de la capital de la prefectura, Berbérati y los centros de salud circundantes, MSF transfirió sus actividades al Ministerio de Salud en septiembre. Desde el inicio del proyecto, MSF tuvo ingresados a 20.700 niños en la unidad pediátrica del hospital, atendió a más de 4.570 menores de 5 años con desnutrición aguda severa y asistió más de 5.500 partos. En Zémio, una vez extinguidos los combates y finalizada la respuesta de emergencia, el proyecto también cerró, en diciembre de 2017.

Leer más sobre la Republica Centroafricana

Lista de cifras de 2017:

  • 748.600 consultas externas 
  • 444.600 pacientes con malaria 
  • 63.800 vacunaciones contra el sarampión en epidemias 
  • 121.600 vacunaciones de rutina 
  • 62.900 pacientes hospitalizados 
  • 17.900 partos 
  • 8.900 cirugías

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en República Centroafricana entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo.

Para ver las últimas noticias sobre República Centroafricana consultar el archivo de noticias.