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Marcela Tommasi

Médico/a- Buenos Aires, Argentina
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Marcela Tommasi estudió la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires y realizó su residencia en el Hospital Muñiz, donde se especializó en enfermedades infecciosas, Diplomada por el Ministerio de Salud de la Nación.

Comenzó a trabajar con MSF en 2002, en un proyecto nutricional en Kenia, adonde regresaría para participar en un programa de VIH en 2005. Su segunda y tercera misión fueron en Angola, donde trabajó en un programa de atención primaria de salud en Kuvango y en otro de malaria en Matala. Luego, fue médica de terreno de proyectos de VIH en Malaui y en Mozambique. En 2008, supervisó al equipo médico del proyecto de atención en centros de detención de migrantes en Grecia. En 2009 fue referente médica de diferentes proyectos en Colombia (Buenaventura y Tame), en Colombia. En 2010 abrió un proyecto de VIH en la ciudad de Sanaa, Yemen.

Hace algunos meses, Marcela volvió de Suazilandia, donde trabajó en proyectos de VIH, tuberculosis (TB) y TB multiresistente. En esta ocasión y antes de partir nuevamente al terreno, Marcela nos cuenta sobre su última experiencia en el continente africano:

“Estuve trabajando en un programa de atención de VIH/sida y de tuberculosis multirresistente en Suzilandia durante 10 meses, en la región de Shishelweni y en Mastapha.

El proyecto de Suazilandia de entrada se trató de diseñar pensando en la descentralización de los servicios a zonas rurales, ya que el 70% de la población vive en zona rural.

Si bien es un país pequeño, Suazilandia tiene la mayor prevalencia de VIH en el mundo. También tiene la mayor incidencia de tuberculosis en el mundo, y un 80% de coinfección tuberculosis-VIH, y una alto número de casos de tuberculosis multirresistente.

En el 2003, sólo había tratamiento de VIH en el hospital de Mbabane. MSF comenzó a trabajar en la región de Shishelweni a finales de 2007, y hoy hay 22 clínicas descentralizadas que brindan atención a pacientes con VIH/sida y tuberculosis en zonas rurales. Se crearon programas de atención a pacientes de tuberculosis multirresistente en tres hospitales/centros de salud de la región, y en 2011 se abrió una guardia de internación para pacientes con tuberculosis multirresitente en Nhlangano.

Un componente fuerte en el proyecto es el laboratorio: la mayoría de las clínicas tienen “mini lab” que cuentan con maquinas de bioquímica y de CD4, tests rápidos de VIH, sífilis, hepatitis B, orina, embarazo y glucosa. Recientemente se incorporaron en los laboratorios de los 3 hospitales/centros de salud nuevas técnicas de diagnostico de tuberculosis y Tuberculosis resistente: GeneXpert y TLA.

Debido a la falta de médicos en el país, MSF buscó fortalecer la figura del enfermero a través del entrenamiento en el servicio y se implementó el task shifting (el traspaso de tareas del médico al enfermero, y del enfermero a personal entrenado). También es sumamente importante el servicio psico-social, incorporando la figura del paciente experto, que pertenece a la comunidad y trabaja dando apoyo a otros pacientes.

Uno de los principales desafíos que enfrentamos era poner a pacientes con VIH/sida y tuberculosis bajo tratamiento antirretroviral, porque se quejaban de que tenían que tomar demasiadas pastillas. Para solucionar este problema, pusimos en marcha una campaña de información y de concientización para que se animen a comenzar el tratamiento.

La experiencia en el proyecto de Suazilandia fue para mí muy enriquecedora; no sólo por el contacto con la gente y la cultura de ese pequeño e interesante país, sino también por el desafío de aprender y manejar un gran número de pacientes con tuberculosis resistente, incluyendo pacientes pediátricos.”

Médicos Sin Fronteras provee tratamiento antirretroviral a más de 200.000 personas en 23 países. Los programas integrales de VIH/sida de MSF incluyen actividades educativas y de sensibilización para prevenir la propagación del virus, distribución de condones, pruebas del VIH con asesoramiento antes y después de las mismas, tratamiento y prevención de infecciones oportunistas, prevención de la transmisión del virus de madres a hijos, apoyo psicosocial y provisión de antirretrovirales a pacientes en estadios clínicos avanzados de la enfermedad.

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