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Luciano Canchelara

Psicólogo/a- Argentina
Luciano Canchelara
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Luciano es un psicólogo argentino que ha trabajado en la clínica de violencia sexual de MSF en Bangui, la capital de República Centroafricana, durante los últimos tres meses.

En ciertas sociedades, la violencia sexual tiene una frecuencia abrumadora. Nos encontramos con mujeres, hombres, niñas y niños abusados sexualmente en diferentes contextos. Por un lado en el contexto bélico pero también en la vida cotidiana de las personas. De esta manera y respondiendo a esta necesidad es que hemos creado dispositivos de atención a sobrevivientes de violaciones y otras formas de violencia sexual. En diciembre de 2017, MSF abrió una clínica para tratar víctimas de violencia sexual, y desde entonces hemos tratado 800 personas. La mayoría fueron mujeres, y un cuarto eran niños.

En este blog Luciano explica las complejas dimensiones del tratamiento de las víctimas de violencia sexual en la República Centroafricana.

"Lo más pertinente es pensar el problema en la complejidad que verdaderamente tiene. La violencia sexual es un flagelo que afecta a las personas en por lo menos  tres dimensiones: biológica, psicológica y social. Si, tal como define la OMS, la salud puede entenderse como "... estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad", entonces debemos hacer frente a esta problemática desde estos tres costados con el objetivo de devolverles a nuestros pacientes un estado de salud lo más aceptable posible.

Nos encontramos con personas que vienen a nuestros servicios con las consecuencias físicas de la agresión, es decir con diferentes heridas, complicaciones ginecológicas, etc.  Al mismo tiempo corriendo serios riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual como el HIV, la Hepatitis B y otras. De la misma manera, la vivencia traumática deja huellas a nivel psicológico. En el caso particular de niños y niñas  muchas veces la sintomatología psicológica, como ser los trastornos del comportamiento, los sentimientos de profunda tristeza, el miedo paralizante, es el signo que algo anda mal y detrás de eso podemos encontrar un episodio de violencia sexual. Los pacientes adultos muchas veces presentan signos graves de estrés postraumático,  alteraciones severas en el estado de ánimo o trastornos en el pensamiento que le impiden continuar con su vida cotidiana.

Estigma social

Desde el punto de vista social, hay una estigmatización muy grande. Hay niños que dejan de ir a la escuela, que son rechazados en sus círculos sociales, incluso -tanto niños como adultos- encuentran la exclusión en sus propias familias. Es también frecuente encontrarnos con personas que debido al conflicto armado han tenido que desplazarse desde sus casas a otras poblaciones y que por lo tanto se encuentran en condiciones sociales paupérrimas. Muchas de estas personas ya han sufrido agresiones sexuales en otro momento y también han perdido familiares por conflictos armados y enfermedades.

Creemos que esta es la complejidad del problema al cual nos enfrentamos y es por eso que hemos diseñado una modalidad de atención con asistencia médica, psicológica y social. Todo esto implica atender las consecuencias en el cuerpo al mismo tiempo que realizar acciones para prevenir las enfermedades de transmisión sexual que la violación puede conllevar. Al mismo tiempo tenemos un servicio de salud mental para poder reducir el impacto y aliviar los síntomas mentales de los sobrevivientes. Contamos con una sala especial para atender a niños y niñas y otra sala para los adultos. Por último, nuestro equipo de trabajadores sociales son quienes se tomarán a su cargo la  planificación de estrategias para la reinserción de estas personas en la comunidad. Podrán brindar información a los pacientes sobre las implicancias legales de lo sucedido así como también evaluar las diferentes necesidades y orientar a otras instituciones que puedan ayudarlos en términos de: Educación, Alimentación, Servicios legales, etc.

Intentamos dar una respuesta a todas las dimensiones del sufrimiento humano en lo que concierne a las consecuencias de la violencia sexual.

Nuestro objetivo es reconocer y asistir el sufrimiento en sus múltiples dimensiones y devolverle así a los beneficiarios un trato humanizado mediante una intervención holística.

Nos encontramos con personas que sufren pero que también tienen sus estrategias de afrontamiento y sus fortalezas. Creemos en la conjunción de todo esto podremos encontrar los resultamos que buscamos: queremos atenderlos, apoyarlos y curarlos pero también hacer de esto una posibilidad de reforzar sus capacidades.

Los efectos que buscamos con esta mirada holística superan ampliamente los que podríamos tener si nuestros equipos fueran vistos como compartimentos estancos. Es por todo esto que nuestra apuesta es a considerar los diferentes aspectos involucrados en la problemática y a tratarlos de manera interdisciplinaria."

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