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Franking Frías

Médico/a- México
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Franking Frías participó en la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia.

El campo de Dadaab, el más grande del mundo, se encuentra desbordado hace meses: aunque fue construido para albergar a 90.000 personas, 370.000 personas viven allí, en condiciones de hacinamiento, con acceso restringido a agua, alimentos y atención médica. Actualmente, debido a la emergencia nutricional que está golpeando al Cuerno de África, Dadaab está recibiendo a miles de somalíes que diariamente cruzan la frontera a Kenia en busca de alimentos, refugio y seguridad.

MSF trabaja en los campos de Dadaab desde hace 14 años, brindando asistencia médica y sanitaria a los refugiados que llegan en un estado precario de salud.

A continuación, Franking comparte su testimonio:

"La misión en Dadaab fue mi primera experiencia como médico fuera de mi país y quedará siempre como recuerdo bien marcado en mi memoria.
El campo de refugiados donde trabajé alberga a los civiles que huyen del conflicto armado en Somalia, actualmente es el campo de refugiados más grande del mundo con una población aproximada de 300,000 personas.

Dadaab está dividido en tres secciones: Hagadera, Ifo y Dagahaley, y trabajé en este último. Dagahaley contaba en ese momento con una población cercana a 100.000 refugiados y cada día venían cientos de personas provenientes de Somalia. Los ataques armados, el vandalismo y la violencia se habían recrudecido en los últimos meses, por lo que cada vez teníamos entre 4.000 y 5.000 nuevos refugiados. Este campo fue diseñado al inicio para albergar a 30.000 personas, en ese momento acomodaba tres veces la población para la cual había sido pensado.

Dagahaley está en el desierto, por lo que el agua es uno de los problemas, ahí las personas subsisten con 8 litros de agua por día o menos, esta cantidad de agua se utiliza para beber, cocinar y lavar, el agua era obtenida de pozos profundos. La alimentación está basada en una harina compuesta de trigo y maíz junto con aceite, donados por el World Food Program, cada miembro de la familia recibía una cantidad mensual de esta harina junto con el aceite para poder alimentarse todos los días.

Dagahaley cuenta con un hospital construido en su mayor parte de madera y cuenta con servicios de pediatría, maternidad, hospitalización de adultos y servicio de nutrición para los niños con desnutrición grave, posteriormente MSF comenzó la construcción de una pequeña sala de operaciones. Existen también cuatro puestos de salud. Cada uno contaba con un “oficial clínico” (un médico a “nivel técnico”) y dos enfermero(a)s, el resto de los miembros del equipo de salud eran personas que vivían dentro del mismo campo de refugiados capacitados por nosotros para dar servicios de atención como curaciones, hacer seguimiento de los niños desnutridos con el peso y la talla, poner vacunas e inyecciones, etc. Cada uno de los puestos de salud atendía una población cercana a 25.000 personas, por lo que la mayoría de los días el oficial clínico veía un promedio de 100 consultas, lo cual representa una enorme carga de trabajo.

Hay varios pacientes que tengo bien grabados en la memoria, días y situaciones difíciles, buenos momentos con los compañeros de equipo. Mi primera misión en Dagahaley ha estado llena de trabajo, sudor, alacranes, arena, sol, felicidad, impotencia, stress, amistad pero al final me he ido con algo de nostalgia y con una sonrisa en la boca por el trabajo realizado."

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