Diego Mendicino

Diego Mendicino

Bioquímico
Santo Tomé, Santa Fe

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Diego Mendicino es oriundo de Santo Tomé, provincia de Santa Fe, y trabaja con Médicos Sin Fronteras (MSF) desde 2010. Bioquímico de profesión, realizó misiones en Paraguay, Etiopía (en dos oportunidades) y Guinea Bissau.

¿Hace cuánto que trabajás con MSF y cómo llegaste a la organización?

Cuando estudiaba en la universidad estuve haciendo pasantías en un centro de investigación de Chagas, que trabaja mucho con comunidades, y a mí eso era lo que me gustaba. Estuve trabajando con comunidades desde mi época de estudiante, y para los que nos gusta el trabajo humanitario Médicos Sin Fronteras era una referencia muy importante. Yo había estado trabajando en Chaco y había estado con el Tren Alma también. Cuando volví de una de estas misiones tomé la decisión de aplicar a MSF. Apliqué en 2009 y al año siguiente recién tuve una respuesta, me llamaron, hice todas las entrevistas y ahí finalmente entré. Mi primera misión fue en Paraguay, justamente con el tema de Chagas. Estuve en misión seis meses en el Chaco paraguayo. Mi idea era hacer una misión para ver cómo era, pero cuando volví quería salir de nuevo enseguida. Por cuestiones de trabajo tal vez no podía, ya que además trabajo en la Universidad Nacional del Litoral y en el Hospital de Niños de Santa Fe, así que no puedo conseguir permiso todo el tiempo, o a veces por cuestiones familiares uno no puede estar afuera tanto tiempo. Después salí en 2011 que estuve en Etiopía, en Degehabur, donde estuve desde fines de 2011 a principios de 2012. En 2014 estuve en Guinea Bissau y en esta última en 2016 en Etiopía nuevamente como responsable de laboratorio ambulatorio

Vos tenés un perfil bastante particular ya que sos bioquímico. ¿Qué hace un bioquímico en MSF?

Eso varía mucho en los distintos proyectos. En los proyectos de Chagas hacía el trabajo más directo de un bioquímico, como es sacar sangre y hacer los análisis, y aparte de eso formar al personal local y ver qué se necesitaba en el hospital local para poder hacer un diagnóstico correcto de Chagas. Después en Degehabur estuve todo el tiempo en el hospital, supervisando las tareas del personal local del ministerio (de Salud) y formando a la gente del lugar. MSF tiene una serie de estándares para el trabajo en laboratorio, por lo que teníamos que asegurarnos de ajustar ese trabajo de laboratorio a los estándares.

En Guinea Bissau fue diferente porque era un proyecto de investigación epidemiológica: Guinea Bissau tiene una mortalidad infantil muy alta y necesitábamos saber por qué era.

Y en esta última misión lo que hacía era supervisar cuatro laboratorios en cuatro proyectos diferentes, formar el personal, ver el instrumental que se necesitaba, los insumos de laboratorio, incluso cambios edilicios, compra de equipos, etc. Eso es una propuesta que yo dejé ahora en el proyecto y voy a estar volviendo este año para ver cómo va marchando lo que propusimos.

¿Qué fue lo que te llevó a seguir con MSF y con el trabajo humanitario?

No te sabría responder por qué me gusta el trabajo humanitario, supongo que es algo que uno va absorbiendo de chico. Respecto de MSF, como comentaba antes, mi idea inicialmente era hacer una misión porque dentro del ámbito humanitario era lo que más me llamaba la atención, y una vez que ingresé en la organización me di cuenta que era mucho más de lo que yo pensaba. Como organización me refiero, híper profesional en todos los sentidos. No solo el voluntarismo de ir a un lugar y ayudar puntualmente a la gente, sino ver de qué manera eso se puede hacer lo más efectivo posible: formando gente del lugar, dejando estructuras cuando es posible. Me gustó mucho la forma de trabajar, así que esa idea que tenía al principio de hacer una misión para “ver qué pasa”… ya voy por cuatro misiones y tengo otra este año.

Este año volvés precisamente a Etiopía, ¿no es así?

Sí, tengo que ir a ver cómo va marchando lo que dejamos funcionando este año. Yo había estado en Etiopía antes, tres meses en Degehabur. Ahora cuando fui en esta posición ambulatoria tuve que estar en Degehabur y me sorprendió lo bien que estaba. A veces uno al estar poco tiempo si bien propone cosas, tal vez dos años después uno no sabe en qué quedó todo eso, pero por lo visto en este caso se había hecho un muy buen trabajo.

En lo personal, ¿cómo se maneja en un trabajo que en principio parece más distante del paciente o no tan vinculado a la atención directa?

Me parece que lo que pasa es que tiene un impacto más amplio. Uno no va y hace el trabajo directo, pero al formar personal local, supervisar cómo están trabajando, que el trabajo se haga de acuerdo a ciertos estándares de calidad, esa ayuda también se hace más extensiva en cuanto a la cantidad de gente que se puede alcanzar y más perdurable en el tiempo. Para eso es muy importante cómo se forma al personal nacional. Pensemos que generalmente hay un expatriado por cada 10 trabajadores locales aproximadamente. Más allá de que a mí me guste hacer el trabajo directo con la gente, también hay otro impacto y eficiencia en este tipo de tareas. Es lo mismo que pasa con el trabajo logístico: para que uno pueda llegar a sacarle sangre a un paciente en Guinea, es necesario que alguien nos haya llevado hasta ahí, que se haya conseguido luz eléctrica en el lugar, dónde dormir y toda una maquinaria logística importantísima. Y eso es lo que es MSF: no solamente la atención directa, sino todo lo que está detrás que le da más valor a nuestro trabajo.

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