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Daniela Garone

Médico/a- Buenos Aires, Argentina
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Khayelitsha, un asentamiento ubicado en las afueras de Ciudad del Cabo que alberga a 500.000 personas – la mitad de ellas desempleadas –, tiene una de las tasas más altas de infección de HIV y tuberculosis en Sudáfrica y en el mundo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzó a trabajar en este municipio sudafricano en 1999, iniciando el primer programa de HIV en el sector público para la prevención de la transmisión materno-infantil del VIH/sida. En el año 2001, el primer paciente fue iniciado en antirretrovirales, y hoy más de 20.000 están recibiendo tratamiento. Desde 2007, MSF también implementa un proyecto piloto para proveer asistencia a los pacientes, víctimas de las creciente epidemia de tuberculosis multirresistente.

Daniela Garone, médica argentina originaria de Buenos Aires, infectóloga egresada del Hospital Muñiz, trabaja con MSF desde el 2008 y ha participado en proyectos de HIV en Zimbabwe y en Sur Sudán.

“Empecé a trabajar en Khayelitsha en Agosto de 2010 como Coordinadora médica del proyecto, uno de los programas de VIH más antiguos y complejos que tiene MSF. El proyecto comenzó en tiempos en que el gobierno de Sudáfrica negaba la existencia de esa enfermedad en su país, y la mayoría de los pacientes morían antes de que supieran que estaban enfermos,” recuerda Daniela. “Hoy, 10 años después, Khayelitsha tiene más de 20.000 pacientes con antirretrovirales (ARV) y la mortalidad, una vez comenzado el tratamiento, se redujo de 10% en 2002 a 2% en 2010. MSF sigue influenciando y trabajando con el gobierno para poder alcanzar y mantener el objetivo de que el 80% de los enfermos de VIH tengan acceso al servicio de salud.”

El programa de tuberculosis (TB) multiresistente comenzó en el año 2007 en respuesta al incremento del número de casos detectados. En 2011, cerca de 200 casos han sido diagnosticados y se ha empezado tratamiento. “Más del 70% de estos pacientes está co-infectado con HIV lo que representa un enorme desafío para el sistema de salud poder responder a esta epidemia dual. El tratamiento de la tuberculosis resistente significa al menos 6 meses de una inyección por día, muchas pastillas y dura al menos 18 meses,” cuenta Daniela.

El proyecto de Khayelitsha, es un esfuerzo conjunto con las autoridades de salud del gobierno de Ciudad del Cabo y es el ícono de un modelo urbano de atención de salud más cercana a los pacientes. A continuación, Daniela nos cuenta más al respecto.

¿Qué fue lo novedoso de este programa?

Nuestro programa demostró que es posible el manejo de estos pacientes en la clínicas de atención primaria, en contraposición a los modelos existentes de atención “centralizada” en los hospitales de alta complejidad o especializados. De esta manera, un servicio de salud descentralizado, permite mejorar el resultado del tratamiento, reduciendo así la transmisión de la tuberculosis multirresistente.

Es muy importante enfatizar que la mayoría de los casos de tuberculosis inclusive tuberculosis multirresistente son trasmitidos por pacientes que aún no saben el diagnóstico y no han empezado tratamiento. Nuestro objetivo es incrementar la detección de casos, reducir el tiempo de diagnóstico y de comienzo del tratamiento, mejorar el resultado del tratamiento y el apoyo al paciente así como incrementar las medidas de control de la transmisión de tuberculosis.

¿Cómo fue recibido el proyecto de TB resistente por la comunidad de Khayelitsha?

Las políticas de salud en Sudáfrica y en muchos lugares del mundo establecían y continúan sosteniendo que este tipo de paciente solo puede ser atendido en los hospitales de referencia. Este sistema centralizado es rápidamente saturado y se torna ineficiente cuando la prevalencia de la enfermedad es alta. MSF tuvo un rol primordial en demostrar que los pacientes podían ser atendidos en las clínicas de Khayelitsha con la misma o aún mejor calidad de atención que en los hospitales especializados. Este modelo descentralizado permite a los pacientes estar más cerca de sus familias y amigos, atenderse en su clínica, no tener que viajar largos trayectos y fundamentalmente no los fuerza a hospitalizarse para poder acceder al tratamiento.

El acceso a los sistemas de salud de calidad, cercano a donde los pacientes viven y se relacionan, cerca de las casas de sus y de su comunidad, tiene muchas ventajas. Para que esto fuera posible, nos hemos focalizado en incrementar el entrenamiento del personal de salud, desarrollar todo un programa de soporte de paciente que incluye apoyo emocional, educación y asistentes sociales; asegurar las medidas de control de infecciones y finalmente implementar un sistema de monitoreo electrónico del programa.

¿Cuáles son los desafíos pendientes?

Hemos alcanzado muchos logros en estos tres años, pero quedan muchos desafíos pendientes. Uno de los más importantes es el número de pacientes que abandonan el tratamiento, siendo hasta más del 30 % en algunos programas. El régimen de tratamiento actual es muy difícil y largo, y los pacientes se cansan, o tienen toxicidades limitantes como la sordera o problemas renales, o tienen enormes problemas socioeconómicos.

Otro desafío es mejorar la detección de casos: para mejorar el acceso al tratamiento, es fundamental incrementar el acceso y reducir el tiempo del diagnóstico. El diagnóstico de tuberculosis resistente tiene diferentes pasos. Primero se testean los medicamentos más efectivos para curar la TB. Si el bacilo es resistente a estos dos medicamentos, se testea el resto. Este diagnóstico en etapas complica la decisión de comenzar el mejor tratamiento desde un principio. En Khayelitsha, a fines del 2011, así como en muchos lugares del mundo, se implementó una técnica molecular que reduce dramáticamente el tiempo del primer paso a menos de 1 día.

También hay que mejorar los tratamientos disponibles. Las compañías farmacéuticas no están interesadas en investigar nuevos medicamentos para TB o DR-TB. Después de más de 40 años, dos nuevos agentes están en fase avanzada de investigación y podría ser una oportunidad para reducir el tiempo necesario de tratamiento con la misma o mejor eficacia.

¿Cuál es el resultado del proyecto hasta ahora?

Los resultados de 3 años de programa demuestran que el modelo del salud de tuberculosis multirresistente de Kayelitsha está mejorando la detección de casos, disminuyendo el tiempo de inicio del tratamiento, y, a través de un enfoque más centrado en el paciente, mejorando la retención de pacientes y los resultados clínicos.

Hay, por lo tanto, una urgente necesidad de aumentar el tratamiento de la tuberculosis multirresistente a nivel global para mitigar el impacto de la epidemia. Las lecciones aprendidas en Khayelitsha han servido y continúan influenciando políticas y prácticas de salud que benefician a Sudáfrica y a muchos países del mundo que sufren el severo impacto de esta epidemia dual.

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