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Carlos Pilasi Menichetti

Cirujano/a- Santiago, Chile
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Carlos Pilasi Menichetti es chileno, especialista en Cirugía General, Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Chile. Actualmente vive en Sydney, Australia, y trabaja con Médicos Sin Fronteras (MSF) desde el 2002. Su primera misión con la organización fue en Palestina, pero también participó en proyectos de MSF en Darfur, Somalia, Congo, Sudán del Sur, Libia y Pakistán. Con más de 10 años de trabajo en terreno y luego de haber estado en diferentes misiones, Carlos comparte su experiencia en situaciones de conflictos armados y reflexiona acerca del impacto que tiene la tarea de MSF en estos contextos.

“El primer proyecto en el que trabajé con Médicos Sin Fronteras (MSF) fue en Palestina. Tenía muchas preguntas y no sabía cómo sería estar en un conflicto que llevaba tanto tiempo y que no conocía bien. Creo que a ciertas cosas es imposible acostumbrarse porque va contra la naturaleza humana, como por ejemplo la restricción de la libertad de los toque de queda, los abusos de la autoridad y la opresión; pero sobre todo, a las consecuencias y el sufrimiento que las personas pueden causar a otras sólo por haber nacido en un territorio considerado enemigo. En este sentido, la decisión de unirme a MSF fue porque se trata de una organización que tiene una filosofía que me pareció muy simple: `ayuda de población civil a población civil sin discriminación de raza, sexo, religión o ideología política` y también porque tiene un componente de denuncia que me parece muy necesario.

Trabajar en un conflicto armado es complicado. Sin embargo, es mucho más complejo para las personas que lo viven todo el tiempo. Nosotros vamos por un período corto y me parece que lo que tenemos que ceder es muy poco en comparación con ellos. Por lo general, nuestra rutina diaria en estos contextos es más restringida. Si la situación lo permite, los movimientos se limitan a ir de la casa al hospital y viceversa. En algunas ocasiones, por ejemplo en Somalia, me ha tocado vivir en el hospital todo el tiempo. En general, la hora de inicio de actividades es la misma para todos, tomamos el desayuno y nos vamos juntos al hospital. Trabajamos allí y según las normas de seguridad, puede ser que si se nos hace de noche, nos tenemos que quedar a dormir para limitar los movimientos en ese horario. De vuelta a la casa, muchas veces dependemos de un generador de electricidad entonces aprovechamos ese tiempo para usar la computadora o escribir mails, estar con los otros compañeros, comer algo y descansar, porque nunca se sabe cuándo te van a necesitar de nuevo.

En Médicos Sin Fronteras atendemos a todos los que lo necesiten según nuestras capacidades, no discriminamos atención médica. Se asiste a civiles y militares que acepten ser tratados como civiles, es decir, sin uniforme ni armas dentro del hospital. Por eso me anima ver el aporte que implica que MSF esté presente en esos lugares. Lo observo diariamente con cada paciente grave que atiendo y que sé que porque la organización está allí, esa persona tiene acceso a atención médica. A lo mejor sin esa asistencia podría haber muerto o quedar con muchas secuelas. Es muy gratificante ver que lo que estás haciendo da resultados concretos y, al mismo tiempo, es una gran responsabilidad porque para que uno pueda estar atendiendo a un paciente ha habido un tremendo trabajo logístico y utilización de recursos. Creo que es la misma razón que me anima a salir nuevamente a trabajar en un proyecto con MSF".

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