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Aulio Castillo

Médico- Concepción, Chile
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Aulio Castillo trabaja con MSF desde 2014. Su primera misión fue en Malakal, Sudán del Sur, donde trabajó desde octubre de 2014 hasta enero de 2015. “Para mí siempre fue un anhelo trabajar con MSF”, comenta Aulio sobre su decisión de incorporarse a la organización. “En algún momento vi a un médico en África que explicaba y además hacia visible una tragedia y una realidad tan distinta a la mía, por lo que cuando finalmente entré a estudiar medicina, quise ser ese médico”.

Tras su paso por Malakal, Aulio trabajó junto a MSF en Mariupol, Ucrania, desde abril a julio de 2015.

¿En qué consistió tu trabajo en Ucrania? ¿Qué tareas asumiste?

En Ucrania, se me envió para poner en marcha las clínicas móviles y establecer los contactos con las autoridades locales, para la cooperación en la zona de conflicto. En especial poner énfasis y dar acceso gratuito, imparcial e independiente a la salud a la población que no pudo huir o que quedó en la zona rural, entre Ucrania y el área de Donetsk. Había un especial énfasis en enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus, además de dar apoyo en materiales, medicamentos y educación a los hospitales del área, servicio de ambulancias,  apoyo al hospital psiquiátrico y atención médica a desplazados internos urbanos.

Las clínicas móviles se organizaron bajo un parámetro que ya se utilizaba en otras partes de Ucrania, y que habían tenido buenos resultados. Se comenzó con un equipo que trabaja en pequeños pueblos aledaños, lo más cerca de la línea de fuego posible, sin poner en peligro su integridad física. Antes de partir se pudo establecer un segundo equipo que atendía a la población urbana internamente desplazada dentro del radio urbano de Mariupol. Cada equipo en su capacidad máxima era capaz de atender aproximadamente 400 a 500 pacientes mensuales.

¿Cuáles fueron los principales desafíos de tu trabajo?

El principal desafío es salirse un poco del rol clínico, sino asumiendo más bien tareas de administración y organizador de lo que supone instaurar toda la capacidad clínica, humana y logística que implica llevar salud a lugares remotos y en conflicto. El comenzar de cero, reclutando, entrenando, y llevando a cabo un acto clínico, y en un idioma extranjero, implica un gran esfuerzo y trabajo en equipo,  pero que es magnifico al verlo realizado.

¿Cómo fue la experiencia a nivel personal?  

En lo personal, creo que ha sido un gran logro verme en una faceta que ni yo conocía, ya que toda mi vida profesional ha sido clínica. Pero cuando tienes el entrenamiento, las ganas y el apoyo de tantas personas (logistas, administrativos, traductores, etc.), es más fácil lograr cosas como las que MSF propone. Sin embargo, al igual que en Malakal, no hay mayor satisfacción y alegría que poder ver que el trabajo sirve y entrega a veces pequeñas soluciones a problemas reales de salud a gente que no tiene otra opción. Por sobre todo, creo en que aunque sea una gota en el océano, que sea siempre en función de entregar dignidad en el acto médico. Fue y es  en definitiva el por qué creo en MSF y siempre quise hacer este trabajo.

 

Desde el comienzo del conflicto en Ucrania en mayo de 2014, MSF ha donado medicamentos y materiales a 350 estructuras sanitarias para tratar a heridos de guerra y pacientes con heridas crónicas. Actualmente, MSF lleva adelante clínicas móviles en 40 locaciones diferentes en Donetsk, alrededor de Artemovsk y Mariupol, brindando atención médica a residentes y desplazados. Desde 2011 hasta octubre de 2015, MSF llevó adelante un programa contra la Tuberculosis multi-resistente a medicamentos en la región de Donetsk, tratando a pacientes con esta enfermedad en el sistema penitenciario. Actualmente MSF apoya a pacientes con Tuberculosis en centros de pre-detención en Artemovsk, Mariupol y el centro de detención en Dnepropetrovsk.

MSF cesó sus actividades en la autoproclamada República Popular de Lugansk (LPR) en Septiembre de 2015 y en la República Popular de Donetsk en Octubre de 2015.

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