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Andrés Carot

Cirujano/a- Córdoba, Argentina
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En su segunda misión con MSF, Andrés Carot participó de la intervención de emergencia que la organización se encuentra llevando a cabo en Haití luego del terremoto de enero de 2010.

Junio 2010

"Llegue a Haití el 3 de febrero, un par de semanas después de producido el terremoto. Ese mismo día, fui a conocer el lugar donde iba a trabajar y comencé.

MSF estaba abriendo un hospital en una ex clínica dental en el barrio Bicentenaire.
Los habitantes de esta zona de Puerto Príncipe viven en condiciones de pobreza extrema; falta el acceso a la educación, al trabajo y a la atención médica gratuita, a lo que se suman episodios de la violencia urbana. Diariamente, los ciudadanos de este barrio luchan para vivir dignamente.

Al comienzo de mi estadía, mientras se estaba poniendo en marcha el quirófano, trabajaba en la sala de urgencias haciendo procedimientos de cirugía menor (como suturas, drenaje de abscesos y curaciones de heridas), pero en menos de dos semanas el quirófano estaba listo y comenzamos. Junto a otros cirujanos generales, traumatólogos, anestesistas y enfermeras realizamos más de 120 intervenciones quirúrgicas en 2 meses para tratar pacientes con patologías ortopédicas, traumatológicas, obstétricas, abdómenes agudos y quemaduras.

Sinceramente me resulta difícil transmitir esa realidad; pero para que se den una idea, al mismo tiempo en el Hospital Bicentenaire sucedían cosas como éstas: la llegada de heridos de bala a la Sala de Urgencias, una cesárea de una adolescente de 14 años debido a una eclampsia (convulsiones en el embarazo) y músicos y psicólogos cantando con los niños en la sala de internación. Y todo esto mientras un gran grupo de logistas continuaban con la construcción del edificio para alojar el nuevo hospital.

Al momento de mi llegada, el hospital consistía en una sala de urgencias, la farmacia y tres tiendas (una para hombres, otra para mujeres, y la tercera para niños) donde estaban internados pacientes con patologías derivadas del terremoto (fracturas de pelvis, de miembros, quemaduras e infecciones).

Luego de dos meses y una semana, cuando me fui, el hospital estaba en pleno funcionamiento con la sala de maternidad, la sala pediátrica, la sala de mujeres y la sala de hombres; la sala para los pacientes con la enfermedad de tétanos, la sala de urgencias con su sala contigua de camas frías, y el bloque operatorio (con 2 quirófanos, su sala de esterilización y su sala de recuperación postoperatoria).

Fueron 2 meses intensos, de mucho trabajo y aprendizaje, pero también de dolor, porque varias veces, en las charlas con los pacientes, si bien uno descubre la resiliencia que muchos de ellos portan y de cómo se superan constantemente, por otro lado, uno aprende también a sentir lo que es vivir con la dignidad violentada.

Después de haber transcurrido un poco más de un mes desde que volví de Haití, pude sentarme a escribir mi testimonio. Hicimos tanto en tan poco tiempo; pero hace falta hacer más, mucho más… siempre."

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